El horno veraniego de cuatro ruedas
Estás viendo el Blog:
A medida que se acerca el verano van saltando a la luz noticias que pronostican lo que vamos a vivir estos próximos meses. Unos dicen que no hará tanto calor, otros que va a llover más, y ahora el CSIC predice que tendremos menos medusas este año.
Los motivos son básicamente dos. Por un lado, el final de esta primavera está siendo muy lluvioso. El aporte de agua dulce de los ríos al litoral marítimo es alto, lo cual provoca que la salinidad del mar que toca a la costa disminuya. Esto aleja a las medusas de nuestro litoral.
El otro motivo principal es la temperatura del agua del mar. Más baja que en años anteriores, hace que las medusas no se quieran acercar a la costa ya que prefieren una temperatura más cálida.
De todas maneras, eso no quiere decir que no tengamos medusas en nuestras playas en verano. Las corrientes marinas y la continua desaparición de sus depredadores, como el atún o la tortuga, pueden provocar que los cuerpos gelatinosos vuelvan a invadirnos. Si deja de llover y siguen subiendo las temperaturas también las volveremos a tener aquí.
Lo que seguro volveremos a tener este año es la capa aceitosa de crema solar flotando en el agua. Como más gente se bañe, más te impregnarás de esa capa y más te protegerás de los rayos ultravioletas. Y digo ultravioletas y no ultraviolados, que suena muy bestia.
Este año no podemos poner en duda que el verano ha llegado con fuerza. Quizá es el cambio de estación, en estos últimos años, donde el tiempo y el calendario se han puesto más de acuerdo. Llega el verano y llega el calor. Además, a lo bestia. Si el primer fin de semana de verano hemos podido comprobar lo que puede llegar a calentar nuestro sol, durante los próximos días nos vamos a cocer vivos. Ya no hay excusa para no enseñar carne. ¡Viva el calor!
Hasta el próximo fin de semana el sur del país será quien reciba las temperaturas más altas de lo que llevamos de año. Soy un poco precavido a la hora de hacer previsiones a más de una semana vista, pero no sería de extrañar que estos próximos días sean los más calurosos que tendremos durante todo el verano. Y si me equivoco (tengo un 50% de posibilidades de hacerlo), no sé cómo vamos a sobrevivir.
Así que cada uno se plantee cómo superar de la mejor manera posible estos días tórridos. Aquí algunas ideas: dormir de día y vivir de noche (y que la novia te abandone), exprimir al máximo tu ventilador en casa (y dejarte el sueldo en el recibo de la luz), ir medio desnudo por la calle (y que te detengan), vivir en el trabajo (hasta resfriarte por el aire acondicionado)… y así un sinfín de ejemplos donde llegamos a la conclusión que tanto calor no puede ser bueno.
Para terminar, un pequeño truco para hacer más llevadero el calor de estos próximos días: una duchita fría antes de salir de casa por la mañana, y otra antes de ir a dormir por la noche. La primera para refrescarnos el día, y la de la noche… para quitarnos de la cabeza tanta falda y tanto escote (ellos) y tanto músculo (ellas).
Este es un post que merecería tener la categoría de “urgente”. En la redacción de laSextaNoticias nos hemos quedado sin aire acondicionado. Un edificio rebosado de vidrio, sin refrigerar, nos está cociendo lentamente a medida que avanza la tarde. ¡Quien diría que hace apenas dos horas me estaba congelando en el comedor de un restaurante!
Los que vivan en Madrid me van a entender. Esta pasada noche ha sido casi imposible dormir. El calor ha hecho que me despertara cada dos horas a beber agua. Además he sufrido las típicas pesadillas mezcladas con sueños sin lógica. De camino al trabajo he comprobado la potencia del aire acondicionado del metro ligero. Los cinco minutos andando desde que he salido de él hasta la puerta del trabajo han provocado que mi frente empezara a brillar, ¡y no eran ni las 9 de la mañana!
Lo peor ha empezado al ir a comer. De camino al restaurante un calor aplastante. Durante la comida, ambiente gélido con una temperatura, estoy seguro, de unos 18 grados. Ha sido un infierno y mi garganta me lo está recordando hace un buen rato. Cuando he acabado de comer, al entrar de nuevo al coche, con el cual me han acompañado a comer, aparcado a pleno sol, en sólo 2 minutos mis axilas se han dado cuenta que debían empezar a segregar sudor. Y ahora, cuando apenas pasan unos minutos de las cinco de la tarde, se me están pegando los vaqueros por todos los sitios sentado frente mi ordenador.
Esto es horrible. Cada minuto me fijo en las cabezas de los compañeros que no dejan de mirar hacia el techo para comprobar si el aire funciona o no. Vaya, como si pudiéramos ver el movimiento del aire a simple vista. Ahora no tengo un termómetro a mano, pero fácilmente estaremos a unos 30 grados. Con tanta mezcla de calor y frío estoy en un estado de aplatanamiento general que no me deja concentrar.
En fin, seguiremos trabajando como podamos en esta sauna. Eso sí, muy bien acompañado. Lo que darían muchos de mis amigos por estar en mi puesto ahora mismo, aunque sea sudando.
Con la llegada súbita del intenso calor que está azotando España ya tenemos los típicos sensacionalismos veraniegos en los medios informativos. Este año se han hecho esperar, pero ya los tenemos aquí.
El que me pone más de los nervios es el que le echa la culpa de todo al cambio climático. Si hace tanto calor, es por el cambio climático. Si llueve en verano, es por el cambio climático. Si no llueve durante una semana, es por el cambio climático. Si la suegra padece estreñimiento, es por el cambio climático. Bueno, esto último no, pero no me extrañaría que alguien le achacara en breve la culpa también al cambio climático.
Sufro mucho con los directos de calor. Y más aún ahora, que están de moda los programas de tarde con rondas de directos (o mejor dicho, falsos directos) donde el pobre reportero, con un aplastante calor y aguantando como puede el sudor, se inventa la temperatura porque no hay nadie que se la sepa dar.
Aún mejor es el momento en el cual se enseñan los termómetros de calle a pleno sol, y se toma esa temperatura como referencia. Esos termómetros, recibiendo la luz directa solar, cubiertos de plástico negro, son un auténtico horno y siempre marcan más temperatura en verano.
En laSexta los meteorólogos formamos parte de la redacción de informativos y revisamos todas las noticias que se emiten relacionadas con el tiempo. Aunque a veces… se nos tiene demasiado en cuenta cuando la cagamos con una previsión. Más aún si es una previsión a nivel particular.
Nací en Barcelona un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen de la universidad me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada.
Publicidad
Publicidad
Publicidad