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COLGADO POR LOS NEWTONS
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Listado de posts por el tag ' agua '

Un botijo no es un termo

Con la llegada del intenso calor que ya está azotando media España (a excepción del norte, como es habitual) hoy vamos a saber cómo funciona un botijo. Para los que son jovencitos como yo, un botijo es una pieza de barro poroso que se usa para refrescar el agua. Actualmente es más conocido por todos nosotros como pieza cerámica que decora una casita de turismo rural.
 
Antes de nada debemos saber que un botijo no es un termo. No conserva agua en su interior a la misma temperatura que la que hemos introducido. Lo que realmente hace es disminuir la temperatura del líquido interior gracias a la evaporación. Esto se puede hacer gracias a los orificios superiores del recipiente y a la porosidad del barro. Así que si te quieren vender un botijo pintado o barnizado, no te dejes engañar, ¡que no será poroso!
 
Cuando hace calor, las partículas de agua se cuelan por los microscópicos agujeros del barro. Cuando entran en contacto con el ambiente exterior, se evaporan. En el proceso químico de evaporación se absorbe energía (por ejemplo, al hervir agua, necesitamos una fuente de energía, como el gas o la vitrocerámica). ¿Y de dónde consigue el calor? Del interior del botijo.
 
Para que este proceso sea lo más eficaz posible, debe haber ventilación. Para eso están los agujeros superiores, de forma redondeada, para que el aire del exterior, más cálido, reemplace el frío del interior. Parece una contradicción, pero no lo es. Esto favorece aún más la evaporación.
 
Con este proceso disminuye progresivamente la cantidad de agua del botijo, a la vez que se va enfriando. Pero la cantidad de agua perdida es mínima.
 
Y para que te hagas una idea de hasta qué punto enfría un botijo, un pequeño ejemplo. Si metemos en un botijo 3,2 litros de agua a 39 grados, dentro de una habitación también a 39 grados, en 7 horas el agua puede bajar hasta los 24 grados. ¡15 grados menos! ¿No es fantástico?

Una gran ayuda en tu primera ducha del día

¡Muy buenos días! ¡Qué despertar más alegre he tenido esta mañana! Mentira. Al igual que los últimos días, he vuelto a levantarme empanado, atontado, con el pelo despeinado y por culpa de un maldito zapato casi dejo mis dientes clavados en el parqué de mi habitación.

Al verme en el espejo he decidido de forma tajante no afeitarme y me he metido rápidamente en la ducha. El termostato a 35 grados, pero toca esperar a que el agua no esté tan fría. Meto la mano en el chorro de agua. Aún no. Otra vez. Aún no. Ahora sí, el agua ya está más caliente.

Demasiado esfuerzo para ser tan temprano por la mañana. Una pequeña ayuda no iría mal. Pues bien, he encontrado un brazo de ducha genial, no funciona con pilas ni conectada a la luz, y a la vez entretiene. Un ingenioso invento que ilumina de color azul el agua cuando está fría, y de color rojo cuando está caliente.

Dentro del brazo tiene una pequeña turbina que la misma corriente de agua hace girar y suministra energía. Un sensor mide la temperatura del agua, que cuando está por debajo de los 32 ºC enciende unos leds de color azul. Cuando la temperatura supera los 32ºC, el color cambia a rojo. Puede ser una tontería, pero a mí me despertó una gran sonrisa cuando lo descubrí, y a la que pueda ahorrar un poco no dudaré en reservarlo por Internet.

Otra ventaja es que con la instalación de este artilugio dejaremos de ver el color original del agua que sale de nuestro cuerpo.

Si te quieres animar, aquí tienes el link para adquirirlo.

¿Los peces beben agua?

Los peces son unos animales enigmáticos. Mil preguntas nos vienen a la mente, al menos a mí. ¿Cierran los ojos los peces al dormir? ¿Si dejan de nadar, se hunden o flotan? ¿Los peces se tiran pedos? Pero quizá la mejor duda acerca de los peces se la preguntaba el periodista y humorista Sergi Mas, que en sus intervenciones siempre aprovechaba para lanzar al aire la siguiente pregunta: ¿Y a los peces, les entra agua en los ojos?

Hoy, de momento, vamos a resolver otra duda mucho más sencilla: ¿los peces beben agua? Los de agua salada, sí. Los de agua dulce, no. Todo tiene que ver con el comportamiento del agua ante dos líquidos separados por una membrana y diferente salinidad. O lo que es lo mismo, la ósmosis.

En el mar, un pez tiene menos concentración de sales en el cuerpo que su medio exterior, el agua salada. El agua fluye siempre de concentraciones menos salinas a más salinas, con lo cual el pez pierde agua a través de su piel. Si no bebiera, se deshidrataría. No le pasa lo mismo al pez de agua dulce, más bien todo lo contrario. La concentración salina del pez es superior al del agua que le rodea, por lo cual el agua se cuela desde el río hacia dentro del pez, y ya no es necesario que beba.

¿Qué pasaría si vaciamos una botella de Whisky en una pecera? Los peces, en comparación con el agua, serán muy salados, con lo cual absorberán agua a través de su piel. O sea, ¡a emborracharse! Pero el consumo de alcohol, como todos sabemos, favorece la deshidratación debido a su efecto diurético (provoca más pis, vaya). Por lo tanto, el pez excreta más agua. El pez se verá obligado a beber agua del acuario porque mea mucho, pero el agua contiene a la vez más alcohol y… ¡fiestón en el acuario!  

Reflexiones en el parque acuático

Si bien mi trasero se conoce a la perfección los toboganes de los parques acuáticos catalanes, ahora tenía ganas, tras un año en blanco, de volver a experimentar la sensación de velocidad aquí en Madrid. El tiempo acompañó, todo salió a la perfección e incluso lo que empezó como un juego, acabó con un profundo análisis físico de una particular situación.
 
Durante las primeras bajadas por los tubos nos dimos cuenta que unos bajábamos más rápido que otros. Era casi independiente de la posición adoptada durante el descenso. Allí empezó la competición. El primer tobogán que pusimos a prueba fue el que tiene más pendiente. Ese que te salpica el agua directamente de los pies a la cara y no puedes ni coger aire. El que en mi casa llamamos "Kamikaze". Siempre llegaban más rápido al final los dos que más pesaban.
 
La competición se trasladó a los toboganes planos. Son los que podéis ver en la foto. Ni haciendo la cucaracha, ni poniendo cara de velocidad, ni levantando el culo, ni cruzando las piernas, podía bajar yo más rápido que el resto. No les estoy llamando gordos, pero ellos pesan más que yo. Ellos tan sólo con dejarse caer iban cogiendo velocidad hasta que me adelantaban.
 
Tras breves charlas que teníamos al final de cada bajada, todas ellas con gran rigor físico, y siempre entre carcajadas, llegamos a varias conclusiones. La principal es que con más peso, a más velocidad se llega al final del tobogán y antes se llega la piscina. La técnica puede tener algo que ver, pero poco importa.
 
Así que al ser uno de los más ligeros nunca llegué a ganar ninguna bajada. ¡Menos una! La que hice trampa y me tiré antes de tiempo. Todo mi prestigio se fue por los suelos porque al llegar a la piscina no dejaron de escucharse abucheos.  

De esa visita saqué un buen bronceado y mucho dolor en el hueso del culo, también denominado rabadilla. Pero lo que no pude conseguir fue el teléfono de la preciosa socorrista que me encontré al salir. ¿Verdad que era preciosa, Pablo? Para ahogarse a propósito.

El secreto de las pompas de jabón

De pequeños nos divertían. Ahora que somos mayores, debemos asumirlo, también. Las pompas de jabón, con las que todos hemos hecho tonterías alguna vez, tenían el misterio de que nunca sabías cuándo iban a explotar. Los bravos esfuerzos a lo Cirque du Soleil para que la burbuja no tocara el suelo se iban al traste cuando se oía el “¡plof!”.

Las pompas de jabón mueren debido a varios factores.

La causa principal es el choque con algún objeto. Debemos tener en cuenta que la superficie de las burbujas es casi 100 veces más pequeña que un pelo, y cualquier perturbación externa rompería la fina membrana.

La segunda causa es debida a la gravedad. La burbuja no deja de ser jabón con agua, y como todos sabemos, el jabón es más denso, pesa más, y acaba precipitándose a la parte inferior de la burbuja. Esto provoca que el casquete superior de la burbuja se quede prácticamente sin jabón y estalle. 

La tercera causa es debida al movimiento del aire, donde una pequeña sacudida puede provocar que las tensiones en la membrana sean excesivas y se produzca el desastre.

Y una última causa, la evaporación del agua que forma parte de la burbuja. Pero nunca la veremos porque antes se romperá por cualquiera de los otros tres motivos.

Las pompas clásicas (me refiero a las que producimos soplando, y no a las maquinitas modernas que las hacen solas) se elevan durante unos segundos. Es debido a que el aire cálido, de nuestros pulmones, es menos denso que el aire. Cuando se enfría, pocos segundos después, es cuando la pompa se desploma al suelo.

Ahora me viene a la cabeza la burbuja inmobiliaria. No paraba de crecer, crecer y crecer… hasta que ha petado. Y ahora el jabón nos ha salpicado a los ojos de todos. Es que se veía venir… y no veas cómo pica.

manzana

Me llamo Marc Redondo. Nací en Barcelona un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv

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Por jacarriboy / 06 de Enero de 2009

me gustaria rectificar un comentario que hice sobre el KERS .. pesa de 25, a 35 kilos pero no influira en el peso del coche porque se compensara con el lastre eso si tendra el inconveniente a la hora de repartir el peso del coche porque tendran casi 35 kilos menos para ditribuir por otro lado le dar...

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Por eduardo / 06 de Enero de 2009

bueno aver k tal la sexta hacer las cositas bien aver si nos dan un poco mas de emocion k falta..

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Por Carlos / 06 de Enero de 2009

Yo, como bien habías predicho, sólo lo acerte nombrando al tuntún algunos dinosaurios... que patético lo mío...

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Por jacarriboy / 06 de Enero de 2009

es al reves al haber mas superficie en contacto con el suelo mas se calienta y si a eso le añade que los compuestos no son los mismos que el año pasado sino que son mucho mas blando la poca aerodinamica del coche los derrapaje estaran en cada curva ahi es donde aparecera el graining ( ...

En El retorno de los slicks

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Por Pedro López / 05 de Enero de 2009

Yo no soy ningún experto pero según lo que he oído se calientan más los neumáticos lisos de toda la vida que los rayados. Lo del desgaste no lo sé.

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