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Hoy vamos a analizar una de las tensiones que afectan a los líquidos de nuestra naturaleza. También a los líquidos que el hombre ha creado, como el ron, el whisky, la ginebra o la cerveza. Así que debes estar atento. Hoy vas a aprender algo nuevo.
La tensión superficial, como su nombre indica, es una fuerza que tiene lugar en la superficie de los líquidos. Es la que provoca que esta delgada capa se convierta en ligeramente elástica. Es por esa razón que algunos insectos, como los zapateros, puedan permanecer en la superficie del agua sin hundirse, lo mismo les ocurre a las hojas, como puedes ver en la foto.
Aunque el motivo de que exista esta fuerza desde el punto de vista físico sea complejo de explicar, sí que es fácil de imaginar. Supone que una molécula de líquido tiene el tamaño de un globo de agua. Si sumergimos el globo lleno de agua dentro de una piscina, el agua lo rodea por completo. Si lo desplazamos a la superfície, el globo se verá rodeado de agua en su parte inferior, y de aire por arriba. Las moléculas no se comportan de la misma manera si se ven rodeadas de agua que de aire, y eso es lo que provoca que el líquido actúe como una capa fina de plástico.
La consecuencia de una alta tensión superficial es que el líquido tiende a ocupar la menor superficie para albergar su volumen. Es decir, tiende a convertirse en una esfera. Seguro que lo habrás visto si alguna vez se te ha roto un termómetro antiguo de mercurio, que tiene una superficie superficial muy alta. Las gotas de mercurio se convierten en bolitas y ruedan como canicas.
Hasta hace pocos años el mercurio líquido se podía comprar en tiendas de minerales y era muy divertido jugar con él. Lógicamente, se prohibió su venta debido a su toxicidad. La otra opción para poder jugar con mercurio sería romper un termómetro… pero ya no lo podemos hacer con tanto termómetro digital suelto.
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Me llamo Marc Redondo Fusté. Nací en Esplugues del Llobregat (Barcelona) un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. (ahora ya tengo moto, pero de momento solo un casco) Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv