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Ayer tenía ganas de cine, hacía bastante que no iba, creo que desde que fui al pase de prensa de Somers Town (que, por cierto, le hice una entrevista en vídeo al actor joven protagonista, Thomas Turgoose, que colgué en la web pero no en el blog, por si a alguien le interesa). Pero ayer me apetecía cine de verdad, o sea pagando y por la tarde y con gente.
Llamé a una amiga a la que también le apetecía cine y como ella tenía sugerencias y yo no, pues acepté las suyas. La película que fuimos a ver se llama “Buscando un beso a medianoche”, que tiene un título terrible porque suena a bodrio romántico de Antena 3 del domingo al mediodía, y para nada. Ella me lo vendió como “una película de indies que se besan en lavanderías” y a mí me convenció porque me recordó a “Mi vida sin mí” de Isabel Coixet (peliculón) y sus escenas de amor precioso en lugares comunes. “Además, es en blanco y negro”, añadió. Aquí noté cierta advertencia en plan: “Esto puede estar genial o ser un truño pretencioso”. Fuimos a averiguarlo.
Bueno, pues la película me gustó porque cuando terminó me tuve que quedar callada mirando los créditos, disfrutando de la música y degustando su atmósfera final. Eso es un buen dato para saber si una peli te ha gustado, que al acabar no estés deseando volverte hacia tu compañero y comentar cosas. Sientes la necesidad de quedarte en la butaca y terminar de asimilar la peli.
Mini sinopsis: quedan 14 horas para que llegue el Año nuevo y todo el mundo quiere un plan especial para Nochevieja. Al chico protagonista le pillan en su casa masturbándose con un montaje de Photoshop que ha hecho con el cuerpo desnudo de una modelo y la cara recortada de la novia de su amigo (el mismo que le pilla). Ante esta evidente necesidad de cariño demostrada por el protagonista, su amigo (y su novia) insisten en que se dé de alta en una página de contactos muy popular en Estados Unidos: Craigslist. Así conocerá a una rubia arrogante, fumadora, directa –tanto que en ocasiones roza la mala educación- y tan segura de sí misma que sólo puedes dedicarte a odiarla desde tu butaca durante un buen rato.
No cuento más porque no es necesario, no me gusta destrozar las pelis y además creo que en estas cuestiones hay que dejarse llevar por el instinto o por las recomendaciones. Si queréis ver el trailer, aquí lo linko.
Y después del cine indie, cine quinqui (porque en la mezcla está la gracia)
Y ahora me voy a Casa Patas a ver una actuación de Los Chichos. Sacan en DVD “Yo, el vaquilla” (1985) y para celebrarlo habrá una actuación después de la rueda de prensa y también anuncian un ‘cocktail’… A mí no me parece muy apropiado hablar de un ‘cocktail’ en un restaurante-tablao flamenco con los Chichos y el Vaquilla de por medio, más bien me sale decir un ‘piscolabis’ o un ‘picoteo’, pero cada uno le pone a sus fiestas el nombre que quiera. Ya os contaré, porque la cosa promete (que haya jamón serrano, por favor).