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El Rincón del Arte Nuevo olía el jueves a palomitas de microondas. El público, en su mayoría femenino, las devoraba con los ojos clavados en el escenario ocupado por Bobby Long y su guitarra. Viendo su ropa nadie hubiera dicho que este joven se crió en un pueblecito de Mánchester (si es que en estos tiempos tiene sentido creer que la ropa de alguien puede aportar alguna información sobre su nacionalidad): camiseta homenaje a Hank Williams, cinturón de cuero, vaqueros ajustados, zapatos granates de apoderado texano. Su limpio flequillo rubio estaba cubierto por uno de esos gorros negros de lana que llevan los cacos que atracan de noche los Seven Eleven ¿No pegaba más con tu atuendo un sombrero de cowboy?, le preguntaría yo después. Él, un amante confeso del blues, del country y del góspel, reconocería risueño la influencia que América ha tenido sobre él y su música.
¿De qué tratan sus canciones? Durante el concierto no tenía las letras así que no podía saberlo más allá de lo que intuía por alguna frase suelta. Aún así, su música me hacía pensar en un viajero que mira por última vez la cama del hotel al que sabe que jamás regresará; o en un adolescente que fuma a escondidas mientras sueña con el día en que tendrá edad de trabajar; o en el hombre solitario por naturaleza y su triste e inevitable consciencia de que hará llorar a todas aquellas chicas convencidas de que podrán hacerle cambiar, a pesar de que –pobres ingenuas- no es algo que dependa en absoluto de ellas. Que desconozca sus letras no le supone a Bobby Long ningún problema; es más, insiste en que para él lo importante es que la música te haga sentir tu propia interpretación. “Cuando conoces las letras –y, atención, porque me pone las composiciones de Bob Dylan como ejemplo- todo es más aburrido porque tienes que atenerte a lo que te marcan las palabras”. Después hablamos sobre la época que, musicalmente, nos hubiera gustado vivir a cada uno; él hubiera deseado nacer en los años veinte: “Adoro el jazz de aquel momento. Me hubiera encantado vivir en Nueva Orleans y escuchar a Woody Guthrie o a Louis Armstrong”.
Las dos primeras canciones de su disco hablan de amor (“The bounty of Mary Jane” y “Who have you been loving”; ésta última bebe de la insistencia del “Where did you sleep last night?” de Leadbelly, pero no hay en ellas mariposas ni alegría, sino más bien la angustia de la novia de un soldado o la melancolía de un viudo con la memoria intacta. Encantado con el ritmo agotador de su gira internacional, Bobby no quiere detenerse: “No he encontrado mi sitio pero es que tampoco quiero hacerlo”. Y vuelve a citar a Bob Dylan, quien por lo visto decía que hay que estar todo el tiempo moviéndose porque cuando te paras se termina la magia. A juzgar por su canción “Left to die”, a Bobby Long le asusta la muerte. Asegura que antes de que llegue ese momento desearía haberse empapado de Historia para poder entender el presente a través del pasado. De hecho, afirma que lo que más le gusta de España es lo de caminar entre edificios que hablan de otro tiempo. Eso y los toros. “Me flipan. Es un espectáculo increíble, completamente de otra época, en Inglaterra no hay nada parecido. Y esa fama del torero, vestido con esos trajes tan locos, los preciosos carteles… No hago apología del maltrato animal, pero es algo tan llamativo que me fascina”.
En dos meses se ha recorrido Estados Unidos y ha tocado en Canadá y en Francia. Tiene por delante 40 conciertos más antes de que termine el año. ¿Alguna vez has cantado en el Metro? “Sí, una vez. En la parada London Bridge. Me expulsaron porque no tenía los permisos que se necesitan para tocar en el Metro de Londres (hacen audiciones y todo para concederlos).” ¿Cuánto dinero sacaste? “3 libras. Me sirvieron para pagarme el viaje de vuelta a casa en autobús”. El compositor de uno de los temas de la banda sonora de “Crespúsculo” se despidió de Madrid después de que su agente le pidiera que por favor no hiciera más bises (“tienen que echarme del escenario, por mí estaría toda la noche tocando”) con una promesa a la que se agarraron las chicas que se resistían a guardar su cámara de fotos, regresar a España en marzo.
PD: Su agente, que era híper majo, me regaló un CD así que si queréis escuchar su disco, Dirty Pond Songs, decidlo en los comentarios y lo sorteo.
FOTO: Lisa Serrano
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Mola. :)
Gracias a todos por comentar , sobre el SORTEO************se lleva el CD Marmota, mándame un email y te lo envío la semana que viene ;) ********
Yo quiero! Llego tarde? Espero que no!
Conociste a Bobby hace 15 años y ya tocaba la guitarra? Hace 15 años Bobby tenía 8 años...Lo mismo quisiste decir hace 5 años! El concierto estuvo muy bien y el local me encantó.
¡Bienvenidos a Raza Becaria! "Dale un blog y que se calle" fueron las palabras con las que mis jefes aprobaron este proyecto. Aquí hablaré de cultura (entre otras cosas), tratando de no resultar un sopor, para lo cual agradeceré infinitamente vuestra participación. Quejas, sugerencias e invitaciones de cumpleaños: ANABOYERO@GMAIL.COM