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No han pasado 24 horas desde que Rato sonara con fuerza como posible presidente para Caja Madrid y ya se ha preparado un zabuqueral de mil demonios. El impulsor de tamaño zabuqueral, ya iniciado hace siglos con esto de la guerra de Caja Madrid, ha sido Manuel Cobo, vicealcalde de Madrid.
Cobo ha salido en El País diciendo que era "de vómito" lo que el entorno de Aguirre había comenzado a decir sobre Rato en cuanto se supo de su posible incorporación a Caja Madrid. Los aguirristas, no lo olvidemos, quieren a Ignacio González plantado allí para manejar el cotarro y facilitar las gestiones bancarias a sus colegas (ellos). Supongo.
Al momento las declaraciones de Cobo han provocado una tormenta de declaraciones cruzadas, con Aguirre asegurando que Rato y ella son amigos de toda la vida (ya quisiera ella a Rato sirviéndola café a lo Ignacio González), Cobo y Gallardón cuadrándose y Cospedal hablando de templanza y prudencia. O sólo de prudencia, lo de templanza es que quedaba bien.
Olvidado teníamos a estas alturas que la gran ambición de Gallardón es dirigir este país. Y al final, si le dejan, acabará consiguiéndolo. Todavía no ha sido salpicado por Gürtel, porta un halo de moderado importante, atrae a parte del electorado socialista, tiene a muchos medios de su parte y, ahora, parece que acaba de volver a la batalla contra el sector más arcaico del PP.
Todo esto de Cobo y el apoyo de Gallardón huele raro. Da la impresión de ser una maniobra más preparada de lo que parece, algo que no tiene tanto que ver con una entrevista concedida como con unas declaraciones a las que, por lógica, seguirían otras y pondrían sobre la mesa una dualidad: la de los malos de Aguirre y los buenos de Gallardón (para quien se lo crea).
Además deja sobre la mesa otro punto más importante todavía: el papel de Rajoy como líder. Es el jefe supremo de su partido pero, curiosamente, no es el protagonista del día. No ha golpeado la mesa y ha dicho: "quiero tu cabeza", "por qué no te callas" o similar. Hasta Fraga, que ha dicho que González no tiene lo que hay que tener para dirigir algo como Caja Madrid, ha sido hasta las 18,38 horas del día de hoy más protagonista que Rajoy.
Todavía nos quedan muchos años por delante pero Gallardón está cada vez más cerca. Se fortalece en la sombra, lanza sus órdagos, menos ostentosos que los de Aguirre y, cuando los lanza, lo hace con más cabeza de lo que pensamos. Por eso a día de hoy, y más con Gürtel matando a todo trapo a otros posibles adversarios, el alcalde madrileño tiene más papeletas para enfrentarse a Zapatero, o a quien sea, en futuras elecciones generales.
Pues no me gusta nada la respuesta a esa pregunta, don Mameluco... Sospecho que no me va a gustar nada jajajajajaja. Espe espero que no tenga posibilidad alguna. Saludos!
Un zabuqueral es un lugar lleno de complicaciones, donde el fango te llega hasta las rodillas, los mosquitos te sorben las venas y la orientación es casi imposible. Y eso es precisamente lo que ha sido, desde tiempos inmemoriales, el mundillo político español. Este blog surge como un intento de inmersión suicida en ese zabuqueral, canalizando al mismo tiempo frustraciones infantiles del autor y sirviendo como terapia para superar una serie de traumas políticos típicamente españoles con todo el sentido del humor posible. CORREO: dmartin@snoticias.tv