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En Nueva York han hecho un parque flotante. Las viejas vías del tren que abastecía la zona industrial del Meatpacking se han convertido en un jardín volador a nueve metros de altura, el Highline Park, que será el nuevo parque de moda en la ciudad del Central Park.
Un sábado noche el distrito del Meatpacking es ese símbolo a la estupidez neoyorquina, con los áticos llenos de pijas y con las colas de rosas limusinas-hummer inundando sus calles. En las hamacas que ponen en las terrazas de los bares se mecen los hijos de Madoff y gritan borrachas desde sus altos tacones las mujeres que pertenecen secretamente al club de las Novias de Banqueros Anónimas.
Pero de día ese barrio es otra cosa. Los actores de Gossip Girl duermen la resaca. Las mujeres de la alta sociedad se borran el negro maquillaje de la noche y se pintan en tono pastel para parecer decentes señoritas.
El Meatpacking se dispersa y su suelo empedrado se queda vacío y se llena de un olor a puerto pesquero, a vieja zona industrial rehabilitada, a buena mezcla entre viejas fábricas y edificios modernos. Entonces puedes pasear por el Mercado de Chelsea o por el embarcadero y ver a las gaviotas sobrevolando la ciudad.
Ahora el Highline Park es otra de esas cosas por las que debes seguir pisando suelo Meatpacking. Después de diez años reconstruyendo esas antiguas vías ferroviarias, este martes han abierto una parte de ese parque que pasa por debajo de edificios y por encima de ríos, y desde el que se pueden ver el Empire State, el río Hudson, las pequeñas casas del West Village y los enormes edificios de Wall Street.
Cuando paseas por el Highline pasan sobre tu cabeza los 18 pisos de cemento gris del nuevo hotel de moda, el Standard Hotel, que se sujeta por dos pilares que lo elevan sobre el parque y donde la clase alta se toma Cosmopolitans y charla sobre los movimientos del mercado durante la hora del brunch.
Mientras, los mortales nos tumbamos en los bancos de madera del viejo paso ferroviario y nos retiramos antes de que lleguen al Meatpacking en sus rosas limusinas las princesas de la noche neoyorquina.