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La que en España es tortillera, en México es lencha y en Estados Unidos es dyke (dique, dime tú por qué dique, es un misterio).
Pero a las dykes de este país parece que les importa menos lo de salir del armario. Este es un país de contradicciones y en el tema de la homosexualidad también lo es. Mientras que en California, Florida y Arizona acaban de prohibir los matrimonios entre personas del mismo sexo, la vida cultural estadounidense parece quitarse esos prejuicios.
Ellen DeGeneres enseña en su show en hora de máxima audiencia las fotos de su boda con Portia de Rossi. Rachel Maddow le roba espectadores a Larry King con su programa de crítica política en MSNBC, en el que el otro día uno de sus entrevistados le dijo: “gracias señor” y ella, sin cortarse un pelo le respondió: “no te preocupes, me pasa todo el tiempo”.
Y este miércoles la portada de artes del New York Times se llenó de caricaturas de lesbianas que pinta en su tira semanal Alison Bechdel. La autora lleva describiendo la vida de sus personajes en su tira cómica durante más de 20 años bajo el nombre de “Dykes to Watch Out For”. La de esta semana ha sido la última de sus tiras hasta dentro de “no se sabe cuánto tiempo” y se ha despedido por todo lo alto con la publicación de un libro que recoge las más esenciales, que ha titulado “Essential Dykes to Watch Out For”.
Sus protagonistas son lesbianas. Son negras, blancas, gordas, flacas… y lesbianas. Pasan por las difíciles situaciones por las que pasa toda mujer a lo largo de su vida y han ido creciendo junto a ella, que también es un personaje del cómic.
Los tabús se los quitó hace mucho tiempo. En uno de sus episodios una mujer le dice a su pareja: “¡cariño, ya nos han enviado nuestro vibrador!”