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Estoy escribiendo este post ahora mismo, viernes día 12 de marzo, y son exactamente las 10:45 de la mañana. Hoy ya se ha detectado un terremoto de magnitud 2,6 en el oeste de Turquía a las 10:03h. Otra réplica en Chile de 4,8 a las 10:00h. Y a las 9:23h Grecia se ha levantado con un terremoto de 3,3. En este momento, desde las 00:00h de la madrugada, se han contabilizado 31 terremotos de más de 2 grados en la escala de Richter.
La Tierra nunca deja de temblar, y como últimamente Haití y Chile han protagonizado las últimas grandes catástrofes sísmicas, quería contarte lo que los científicos están convencidos de que va a ocurrir dentro de no mucho tiempo: un terremoto que pueda devastar la ciudad entera de Tokio.
El científico Bill McGuire, especialista en riesgos naturales del Colegio Universitario de Londres, describe Tokio como “la ciudad que está esperando la muerte”. Así lo expone Bill Bryson en su libro “Una breve historia de casi todo”. Hace también un curioso comentario: “es la catástrofe que las guías turísticas no suelen informar”.
La última vez que Tokio tembló fue en 1923. Perecieron 200.000 personas. Hasta el día de hoy los científicos tienen la certeza de que la tensión entre las placas tectónicas de la zona se ha incrementado de forma espectacular. Ni más ni menos 90 años almacenando energía que tarde o temprano se espera que escape en forma de gran terremoto.
La población tokiota de hoy en día no es ni mucho menos la misma que había en el año 23. No se puede calcular exactamente la magnitud del seísmo, ni tan siquiera la fecha exacta de cuándo va a ocurrir. Lo que sí está la comunidad científica de acuerdo es que el gran terremoto está al llegar y sus consecuencias pueden ser terribles.
Lo bueno es titular sin alarmismos. Otra cosa, después de ahití se dijo que el próximo gran terremoto se esperaba en el sudeste asiático. COpón! Qué lejos está chile del asia... si se pregunta dónde se dijo, haga memoria o mire en sus informativos. Cat.
Me llamo Marc Redondo Fusté. Nací en Esplugues del Llobregat (Barcelona) un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. (ahora ya tengo moto, pero de momento solo un casco) Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv
Blog de Sociedad