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Tal día como hoy Napoleón cometió un error

Tal día como hoy, el 27 de octubre de 1807, Napoleón firmaba con Godoy el Tratado de Fontainebleau por el que los ejércitos franceses podían recorrer tranquilamente España para visitar Portugal, el eterno aliado de la Pérfida Albión en Europa. Eso significa que hoy conmemoramos un acontecimiento decisivo que embarcaría a España en una lucha de resistencia que cobraría gran popularidad posterior en el mundo de los wargames.

Yo, que no he terminado ninguno de mis ejércitos peninsulares, quiero recordar ese día en La Taberna de Cadarn más que por el día en sí por las batallas a las que precedió.

Los franceses entraron en España con gran mosqueo del paisanaje y, contrariamente a lo previsto, decidieron quedarse camino de Portugal con algunas fortalezas estratégicas. Después empezaron a secuestrar a la familia real y a permitir que determinados aristócratas les hicieran la pelota. Creyeron, por lo fácil que fue aquello, que España era un país de mindundis, que lo suyo era cosa hecha y que aquel tipo, Wellington, iba a durarles dos asaltos.

Se equivocaron, naturalmente, cosa que a menudo olvidan los historiadores británicos y los oficiales anglosajones de la época, que siempre juraron que las tropas españolas eran mediocres y estaban mal dirigidas.

No les faltaba razón. El ejército español, a aquellas alturas, era tan malo como el portugués, que durante la Guerra Peninsular acabaría reforzado gracias al entrenamiento de los oficiales británicos. Pero lo que los ingleses mencionan normalmente muy de pasada, aunque ahora lo hagan más, es la importantísima labor de los guerrilleros en aquella gran batalla que no se llamó Primera Guerra Mundial de casualidad.

Los guerrilleros, que en realidad eran una turba de gente variponita, mantenían en vilo al invasor, no lo dejaban dormir, lo obligaban a cuidar muy mucho de la defensa de su sistema logístico y estaban dispuestos a asumir los mayores males a cambio de la cabeza de un francés.

Y sí, es innegable que sin los ingleses la Guerra de la Independencia no hubiera tenido jamás lugar. Fueron ellos quienes forzaron Ciudad Rodrigo y Badajoz (violaciones y saqueo aparte), y el genio de Wellington el que acabó con los mariscales de Napoleón, pero también es cierto que sin los españoles los ingleses, que eran cuatro gatos, se habrían enfrentado a muchas más tropas en la península, ya que la guerrilla distrajo siempre tropas francesas por toda la geografía española y debilitó la fortaleza de los invictos franceses (no tanto, en 1808 se llevaron su primera gran paliza en un sitio llamado Bailén, y fueron españoles y no ingleses quienes lo hicieron posible).

Así que aquel 27 de octubre el tipo de pantalones ajustados llamado Godoy y el pequeño gran hombre llamado Napoleón la cagaron bien. Abrieron la puerta al horror, la sangre y el heroísmo, pero también a multitud de wargames, a infinitos reglamentos que recrean la época y a páginas y páginas de literatura e historia dedicadas a aquellos años.

Como fin de post varias recomendaciones:

a.- Miniaturas de Warmodelling y de Front Rank para representar ejércitos de la Guerra Peninsular.

b.- La Primera Serie de los Episodios Nacionales de Galdós y las memorias del barón de Marbot, combatiente francés en la Península Ibérica.

Hay 1 comentarios de usuarios

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Por arnau / 09-11-2009

y el husar de Arturo Perez Reverte muy crudo en la representacion de lo que fue la guerrilla para los franceses

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Bloguero Derfel

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Derfel

Nosotros somos aquellos que tuvimos el coraje de derrotar a las hordas de la pérfida Albión en Waterloo, aquellos que atravesamos Pelennor al frente de la Compañía Gris. Los que dejamos nuestras botas en el barro de Nördlingen y sobrevivimos a la caballería francesa en Agincourt. Los mismos que durante tres días resistimos a un ejército de millones de hombres en las Termópilas y mojamos nuestras sandalias al cruzar el Rubicón. Pero también somos quienes derrotamos al Rey Brujo, rescatamos a Arturo de las garras de Mordred y atravesamos el hielo de Hoth. Nosotros somos todo esto y ahora también somos los que, al calor de una cerveza, desgranamos historias de viejas batallas y viejas glorias en La Taberna de Cadarn, lugar de encuentro para héroes fatigados y generales de ingenio vivo. Si eres de los nuestros no dudes en cruzar la puerta. Sírvete una pinta y estira las piernas frente a la hoguera.

 
 
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