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[SPOILER] El periodismo lleva yéndose al carajo desde hace décadas. Siempre, a lo largo de su historia, tuvo que enfrentarse a obstáculos gremiales o globales que impidieron que siguiera funcionando conforme a los deseos de buena parte de los miembros del oficio.
Lo digo ahora (nuevamente) porque desde hace tiempo anda circulando por la Red un libro difundido por la APM titulado Libro Negro del Periodismo. Como su propio nombre indica narra la oscura problemática del oficio en lo que a los últimos tiempos se refiere. Tiempos duros estos en los que han caído muchos medios (no hay publicidad), y en los que los supervivientes se enfrentan al frío del invierno (tampoco hay publicidad).
No obstante, culpables de la Caída, crisis aparte, son algún gestor nefasto que medró en tiempos de vacas gordas, el enchufismo laboral persistente en nuestra amada patria, la visión del sector como una estructura meramente empresarial, la desmoralización progresiva de los periodistas (ser becario durante años suele suprimir el impulso y la ilusión juveniles), un entorno cada vez más propicio a la falta de creatividad, ... Quizás el Libro Negro hable de estos asuntos. O no. Igual trato el tema cuando lo lea, uno de estos días.
Mientras tanto [SPOILER] quiero mencionar alguna obra cinematográfica que promueve la reflexión sobre nuestro gremio. La primera es El Gran Carnaval, en la que el tipo de la barbilla partida ya adelanta lo que será el periodismo multimedia afín al tabloide británico, dejando que un tío la diñe en una cueva por aquello de prolongar el espectáculo mediático.
Otra es The Wire, muy mencionada en El Zabuqueral. Su quinta temporada [SPOILER] narra las andanzas (entre otras) de un grupo de periodistas camino del abismo y de un niñato que responde al nombre de Scott Templeton y que, gracias al espectáculo y la farsa (cualidades antiperiodísticas pese al panorama en el que nos encontramos), sonríe para la foto del Pulitzer.
Además de estas dos obras imprescindibles recomendaría otras cosillas, como seguir a los periodistas que quedan (más de los que parecen) o recurrir a los clásicos con la esperanza de salir de este agujero infame dentro del cual hablamos demasiado, pero peleamos más bien poco.
Veremos.
Debería exigirse un código ético de obligado cumplimiento que protegiera al periodista y medio honrado por encima de todo.
Algún día nos acordaremos de la prensa comprometida y ese día sera tarde.
Amigos poco a poco los políticos sicarios de los corruptos están desestabilizando la economía y de paso la cultura, el ocio y los paraísos sociales de la ciudadanía, los periodistas comprometidos y los medios sois su problema y por eso van a por vosotros también. Animo y mucha fuerza.
Querido David, apunto una tercera lectura imprescindible. Esta fantástica conversación entre mis admirados José Martí y Enric González. Una entrevista larga sobre el oficio del periodista que se hace demasiado corta: http://www.jotdown.es/2011/11/jose-marti-gomez-creo-en-el-off-the-record-cuando-es-muy-personal-aun-hay-un-punto-de-decencia/
Muy grande el post amigo David, muy grande.
Un zabuqueral es un lugar lleno de complicaciones, donde el fango te llega hasta las rodillas, los mosquitos te sorben las venas y la orientación es casi imposible. Y eso es precisamente lo que ha sido, desde tiempos inmemoriales, el mundillo político español. Este blog surge como un intento de inmersión suicida en ese zabuqueral, canalizando al mismo tiempo frustraciones infantiles del autor y sirviendo como terapia para superar una serie de traumas políticos típicamente españoles con todo el sentido del humor posible. CORREO: dmartin@snoticias.tv