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Sonidos alternativos

En esta ciudad te puedes encontrar con muchas frikadas, pero lo de un grupo de música cuyo instrumento esencial es una Game Boy todavía no me lo había encontrado. Se llaman Graffiti Monsters y su cantante, Mark DeNardo ha hecho una mezcla graciosa entre punk y el sonido de “has aplastado una seta asesina” del Mario Bros.

El controlador de la Game Boy no podía ser otro, flaquito y con un gorro rojo se movía rítmico al son de la música masacrando a todos los adversarios que se cruzaban a su paso. Mientras, DeNardo saltaba con su guitarra eléctrica y cantaba entonado de vez en cuando. El público gritaba “¡Más Game Boy!”
Los Graffiti Monsters sólo eran unos de los dos teloneros de la noche para el grupo estrella: Yeasayers , que se reunieron en la sala Skirball Center, perteneciente a la Universidad de Nueva York.

Los segundos teloneros fueron los ya grandes Ponytail, que también sorprendieron con sólo salir al escenario: su cantante, Molly Siegel, parece tener unos 14 años. Después de bastante rebuscar por la red no he encontrado rastro alguno de la edad de esta cantante, aunque sí que he encontrado que es abiertamente lesbiana. Estas cosas de la red.

Ponytail no sólo sorprendió con la pequeña Molly. Su música rompe las barreras de las palabras, van más allá de las melodías, se dejan llevar. Te puede gustar o no su intensa música experimental y casi histérica, pero es difícil no disfrutar viendo un concierto en el que los músicos están disfrutando más que nadie. Con los ojos cerrados y saltando, Molly utiliza su voz como instrumento sin necesidad de palabras.

Esta joven banda promete un gran futuro después de aparecer en el maratón musical newyorkino CMJ y llamar la atención del New York Times, que ilustró su edición de artes sobre el maratón con una foto de Ponytail.

Después de los teloneros la sala se llenó y por fin llegaron los esperados Yeasayers. El escenario estaba decorado con lámparas que iban cambiando de color al ritmo de la música y Chris Keating, el cantante de la banda, saltó, tocó su batería eléctrica, hizo de DJ con una mesa de mezclas y cantó, pero no logró levantar a todo el público de sus asientos. Enfadado, lo primero y lo último que dijo tenía que ver con que eso de que la gente estuviera sentada no le gustaba un pelo.

Su música mezcla rock suave con electrónica, gospel y psicodélica, y por mucho que Keating quiera que la gente baile, da para quedarse sentado y disfrutarla con los ojos cerrados.

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