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Resulta curioso que un partido como el PP, que quiere pasar como ejemplo de orden y buen hacer, sea tan propenso a las chapuzas. Porque chapuza parece ser lo que ha ocurrido con el conocido como caso Bono, aquel que trataba de descubrir si el patrimonio del presidente del Congreso era de dudosa procedencia.
El PP, haciéndose eco de artículos aparecidos en medios como La Gaceta (grupo Intereconomía, ese dato habla de su reputación), decidió presentarse ante el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, para denunciar que el patrimonio de Bono era sospechoso. Para ello aportaron documentos concluyentes y desplegaron su poderío mediático y sus habituales ruedas de prensa para 'informar' sobre el particular.
Así fue creciendo en la sociedad la idea de que Bono, que se defendió desde el principio y aportó documentos para desmentir las acusaciones del PP, era un corrupto al estilo gurteliano. Y todo gracias a esos 'populares' a los que señores como Camps, Fabra o quien se les ocurra no se les puede tocar, porque todo está por demostrar, existe un proceso judicial abierto y todas esas vainas. Sin embargo cuando se trata de un adversario da igual que el proceso ni siquiera se haya iniciado. Y lo que es más grave. Da igual que no existan pruebas que demuestren delito alguno.
Porque eso es lo que ha concluido la Fiscalía del Supremo: que hay que archivar las diligencias de la investigación sobre el patrimonio de Bono porque el PP sólo aportó "como prueba de sus insinuaciones meras fotocopias de periódicos". Donde periódicos es igual a La Gaceta, por más señas.
"Dicho de otro modo", aclara la Fiscalía, "no hay prueba, ni directa ni indiciaria, que permita aseverar que se han cometido los delitos a los que se alude en la denuncia". En resumen, que el PP tiró la piedra, removió el fango y esperó a ver si caía la pieza. Confiando, seguramente, en que acabara saliendo algo o en que, si no salía nada, por lo menos la atención mediática se desviara de Gürtel y de los suyos.
Incluso en el caso de que Bono hubiera sido culpable el PP habría pecado de acusación indebida. Seguramente esgrimirán el argumento de que velaban por la ciudadanía. Lo mismo que han hecho cuando se han lanzado contra el aborto o contra cualquier otra medida relacionada con lo 'social', según ellos.
Pero lo que de verdad hacen, en este partido del orden, es generar el caos más absoluto para conseguir sus fines.
Un zabuqueral es un lugar lleno de complicaciones, donde el fango te llega hasta las rodillas, los mosquitos te sorben las venas y la orientación es casi imposible. Y eso es precisamente lo que ha sido, desde tiempos inmemoriales, el mundillo político español. Este blog surge como un intento de inmersión suicida en ese zabuqueral, canalizando al mismo tiempo frustraciones infantiles del autor y sirviendo como terapia para superar una serie de traumas políticos típicamente españoles con todo el sentido del humor posible. CORREO: dmartin@snoticias.tv
Blog de Sociedad