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En el post anterior hablamos de lo mucho que tarda la luz de las galaxias y estrellas más lejanas en llegar a nuestros ojos. Lo que estamos viendo en una de las noches de verano en el cielo puede ser la luz que se emitió hace millones de años, es decir, estamos viendo un pasado.
Hoy vamos a hacer el ejercicio al revés. Imagínate que enciendes una linterna apuntando hacia el cielo a las 23:00h de la noche. Si un extraterrestre tuviera un buen instrumento óptico y dirigiera su objetivo hacia la Tierra, si el planeta donde habitara estuviera a un año luz del nuestro, cuando vea que la linterna se enciende habría pasado un año desde que tú la encendiste. Eso si existen los extraterrestres, claro.
Si el extraterrestre estuviera a millones de años luz, cuando viera que la linterna se enciende tú ya haría millones de años que habrías muerto de viejo.
Y si tuviéramos una nave que viajara a una velocidad mayor a la de la luz, podríamos encender la linterna, dejarla en el suelo, subirnos al vehículo y correr lo suficiente hacia donde apuntábamos con la linterna. Si corriéramos más que la luz, nos podríamos dar la vuelta, mirar a la Tierra y observar como la linterna se enciende. Es decir, observaríamos el pasado.
Todo lo que hay en la Tierra emite su luz, ya sea por cuenta propia o la refleja del sol. Y todo tipo de ondas electromagnéticas actúan igual. Así que estamos emitiendo al espacio gran cantidad de información cada instante.
Y aquí está el kid de la cuestión que vuelve locos a los científicos, poder encontrar la manera, aun hoy utópica, de burlar a la física para poder materializar lo que te acabo de contar pero de otra manera, claro está. O quizá más que burlar a la física, entenderla mejor, sería otra manera de decirlo, para volver hacia atrás en el tiempo.
Entonces para ver el pasado haría falta estar en dos lugares diferentes situados en el espacio pero en el mismo lugar situado en el tiempo, ¿no?. Estoy viendo que es más dificil de lo que parece viajar en el tiempo y también que es bastante difícil de comprender como sería posible viajar en el tiempo. Joer ya me he calentado bastante la cabeza esta noche.
Me llamo Marc Redondo Fusté. Nací en Esplugues del Llobregat (Barcelona) un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. (ahora ya tengo moto, pero de momento solo un casco) Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv