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Como el tema económico está cada vez peor, con el Euríbor que no para de subir y nuestros ahorros, de disminuir, hoy toca hablar de física económica. Trataremos el tema de la optimización con el ejemplo de las sandías cuadradas.
Hoy en día ya no se sabe cómo ahorrar costes en la agricultura. Se le paga lo mínimo al agricultor, se contrata el intermediario más ladrón y se vende lo más caro posible en el supermercado. Pero aún hay algo en lo que poder ahorrar: el transporte.
Transportar sandías no sale a cuenta. Acuérdate del anterior post, donde vimos que las circunferencias (en este caso, las esferas) no encajan bien en conjunto. La solución sería cultivar sandías cuadradas ¿Y cuál es la forma de obtenerlas así? Si has pensado genéticamente, te equivocas. Se cultivan dentro de cajas cuadradas transparentes, y a medida que crece la fruta, se adapta a la forma de cubo.
Con esto se ahorra en transporte porque se pueden trasladar más sandías a la vez. Pero aún se tienen que superar algunos escollos. No se pueden apilar más de 3 o 4 sandías porque se aplastarían debido a su propio peso. Además, el precio de producción en forma de cubo aún es caro. Esto repercute en el precio final y las hace más caras que las clásicas.
Se acabó decorar Halloween con sandías vacías. Pero lo que más me entristece es que diremos adiós a la típica escena estival, con media familia borracha, donde algún gracioso improvisa un casco militar con la mitad de la corteza y se lo coloca en la cabeza. Además sonríe, como si fuera el primero que lo hubiera hecho.
I had no idea thanks
Me llamo Marc Redondo Fusté. Nací en Esplugues del Llobregat (Barcelona) un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. (ahora ya tengo moto, pero de momento solo un casco) Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv