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Angela Merkel no ha venido a darnos una paldamita en la espalda. Su visita nada tiene que ver con un gesto de agradecimiento por nuestras últimas medidas de ajuste económico. Ni mucho menos hay que interpretar la Cumbre de hoy en términos estrictamente bilaterales. Para nada. La rubia canciller llega como la salvadora y garante de la estabilidad económica de la Unión para decirnos alto y claro: vais por el buen camino, pero esto no es suficiente.
Ciertamente, Alemania ha pisado el acelerador de la recuperación económica de los países de la zona euro. Esa ventaja diferencial le otorga automáticamente la voz cantante para elegir el camino de las reformas económicas pendientes que los 27 necesitan para no descalabrarse como Grecia o Irlanda.
Merkel (con el beneplácito de Sarkozy) necesita contar con España para sacar adelante un plan coherente de garantía y estabilidad. Está convencida de que la moneda, el euro, no peligra, siempre y cuando todos los países miembros acuerden medidas de competitividad comunes. Medidas que no sólo estén plasmadas en el papel, sino que sean de obligado cumplimiento por todos, incluso por Ley si es necesario. Lo que daría, sin duda, un respiro a la confianza de los mercados.
La ecuación es bien sencilla: Alemania está dispuesta a poner más dinero encima de la mesa y engordar la cuantía del fondo de rescate Europeo, siempre que el resto de socios se comprometan a cumplir nuevas medidas de austeridad, que se recojan en ese plan de estabilidad, o de “competitividad” común. Una tarea que puede resultar bien complicada, teniendo en cuenta que desde hace meses a Europa le da alergia la palabra “común”.
En este contexto de división, lo realmente necesario es que nos comprometamos a cumplir al menos unas normas básicas iniciales. Ese paquete de requerimientos serán los que comiencen a debatir mañana en el Consejo Europeo, pero no estarán completamente aprobados hasta por lo menos finales de marzo.
Algunas de las nuevas medidas necesarias ya las conocemos; España, por ejemplo, ya ha acometido el aumento de la edad de jubilación, no sin pocos quebraderos de cabeza. Pero Merkel ya han insinuado durante los dos últimos días que hace falta ir más allá y pensar en otros reglamentos como el de establecer un criterio común para la subida de salarios o que todos se tomen en serio lo de mantener el déficit a 0. En concreto, Merkel da muestra de gran sensatez al proponer que los salarios suban teniendo en cuenta los beneficios empresariales.
En resumen: la prosperidad económica de Europa pasa por una inevitable “alemanización”. Teniendo en cuenta que nuestros amigos los germanos lograron en 2010 crecer por encima del 3% y alcanzar una cota de paro del 8% (esa es la cifra de paro más baja que España ha conseguido en su historia democrática moderna), no es una mala idea comenzar a cambiar el bocadillo de chorizo por unas cuantas salchichas con choucroute.
Dices en esta entrada que "Alemania está dispuesta a poner más dinero encima de la mesa y engordar la cuantía del fondo de rescate Europeo, siempre que el resto de socios se comprometan a cumplir nuevas medidas de austeridad...". La pregunta es: ¿no perjudica, no axfisia tanta austeridad la recuperación de países como España?
No tiene por qué Koldo. No podemos competir con los chinos en competitividad de salarios (aunque algo sí se ha dicho en este sentido). Europa debería tender a competir en conocimiento, investigación y productividad. Pero eso no es inmediato. Quiero pensar que no todo va a ser tan malo. Un saludo.
¡Agarrarse los machos! Porque cuando hablan de competitividad no se refieren a mejorar los procesos productivos, ni a racionalizar la logística, ni, mucho menos, a moderar los márgenes de beneficios; Se refieren a bajar sueldos, aumentar ritmos de trabajo y facilitar despidos baratos.
Ahora más que nunca, Europa necesita voz. Es una época intensa y decisiva para ese mastodonte económico y político llamado Unión Europea. Una creación que, a pesar de las críticas y contratiempos, está entre nosotros desde hace medio siglo para quedarse. Sin embargo, la criatura anda encallada en un impasse del que puede salir herida de muerte o lista para afrontar los complicados retos del siglo XXI. Este rincón bloguero nace para dar cuenta de esos problemas y de todo lo que acontezca alrededor de Europa. Porque ya lo dijo Robert Schumann, uno de sus padres: Europa está buscando y tiene en sus manos su propio futuro. Ese futuro tiene en este blog el lugar idóneo donde depositar su voz. Ahora más que nunca, Europa is calling us.