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Mañana de domingo y Rodrigo Rato vuelve a nosotros, aunque no con portadas como aquella de El País, aquella tan chulesca que parecía estar vendiendo (corrijo, estaba vendiendo) a Rato para liderar una derecha moderada alejada de las antiguas fantasías rajoyistas y las pizarradas.
Por cierto, ¿dónde demonios está Pizarro? Creo recordar que iba con Rajoy mano a mano en las pasadas elecciones, que los chavalillos de Nuevas Generaciones gritaban que aquel tipo pequeño era lo más grande y, sin embargo, cuando se trata de dirigir Caja Madrid Rajoy, que hace ya siglos dio de lado a Pizarro para hacerse pasar por un hombre de moderación exquisita, prefiere a Rato.
Leo que a Aguirre no le disgusta el trato del todo, aunque es uno de los principales obstáculos, ya que ella prefiere a su número dos, Ignacio González, conocido por reírla las gracias y estar siempre ahí, en plan Smithers.
También es un problema para Rajoy lo que quiera el Gobierno, la lata que le den todos sus adversarios y la certeza de los candidatos de que, quien al final gane el concurso, se queda con un pastel acongojante.
Porque a nadie se le escapa que meterse a dirigir Caja Madrid supone hincharse de pasta, más que obtener prestigio, y tener poder para decidir qué operaciones realizar con el dinero de los clientes.
Normal que a Rato le mole la idea. Y que a Rajoy no le mole que un hombre de Aguirre, siempre enfrentada a todos, acabe controlando ese pastizal.
La pelea verdadera en lo de Caja Madrid está entre Esperanza y Gallardón. Ambosa aspirantes y ansiosos por llegar a la Moncloa
Los españoles,que no somos miopes políticos, percibimos EL LÍO en que está inmerso el Partido Popular como uno de esos "culebrones" suramericanos, que presentan en Televisión. A penas comienzan ya sabemos el desenlace final. ¿Y cúal es? La llegada a la Moncloa de Esperanza Aguirre. Esta fémina ha desempeñado diversos cargos públicos, pero su sed ardiente de poder, busca la cúspide del mismo: La Presidencia del Gobierno. Aunque, ESPE, lo tienes crudo. Gallardón va con paso firme hacia lo que tú anhelas con ansia loca. No olvides que los socialistas sentimos gran simpatía por Gallardón, a pesar de su condición de Conservador, como tú.
Hola Javier, no estaba hablando de si Pizarro tiene o no que demostrar nada a nadie. De hecho lo que me preguntaba era por qué nadie se ha planteado que, demostrando lo demostrado, y ocupando en elecciones el puesto que ocupaba, bien pudiera ser otra baza... Si no fuera porque no le gusta al nuevo Rajoy que pasa de sus colegas más arcaicos. Un saludo y gracias por tu comentario.
Creo sinceramente que Pizarro no tiene que demostrar nada a nadie, es una persona con una valía totalmente demostrada. Ojala tuvieramos un ministerio de economía liderado por Pizarro y no por estos políticos de pacotilla. Ser menos político y más realista. Javier
Un zabuqueral es un lugar lleno de complicaciones, donde el fango te llega hasta las rodillas, los mosquitos te sorben las venas y la orientación es casi imposible. Y eso es precisamente lo que ha sido, desde tiempos inmemoriales, el mundillo político español. Este blog surge como un intento de inmersión suicida en ese zabuqueral, canalizando al mismo tiempo frustraciones infantiles del autor y sirviendo como terapia para superar una serie de traumas políticos típicamente españoles con todo el sentido del humor posible. CORREO: dmartin@snoticias.tv