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Ha llegado a mi castos oídos -con más fuerza y mejor calidad al oído derecho, porque siempre he estado un poco teniente del izquierdo- que Rajoy utiliza una máxima para explicar su situación de bivalvo inexpugnable: "El que resiste, gana", y me he echado a temblar por él.
Rajoy cree que sin hablar, sin dar una sola explicación, soportando que se le suba a las barbas hasta el muy básico Mayor Oreja, va a salir ganando. Piensa Rajoy que el orvallo va a remitir mientras él se queda calladito, protegido por su caparazón, pero hay peces hambrientos y voraces, como el rodaballo, que saben cómo arrancarle la concha a un mejillón y devorarlo después. He dicho.
La palangana no, por favor
"El que resiste, gana". Es un lema que Cela puso de moda en los noventa porque lo colocó junto al escudo de su marquesado y desde entonces mucha gente lo usa porque queda bien y te saca de cualquier apuro. Pero, ¿cómo que el que resiste, gana? Eso sólo vale para enfermedades largas y penosas, y no es el caso.
Llamazares ha resistido, sí, pero ¿ha ganado?, ¿ganó alguien con sus resistencia a largarse a tiempo de IU? Aznar resistió y resiste aún con sus mentiras sobre Iraq y el 11-M. ¿Ha ganado Aznar? Aquello lo dijo Cela y punto, queda muy bien y muy gallego, Rajoy, pero no sé si Cela es el pensador perfecto para tu estilo de gobierno, porque también dijo que absorbía por el ano un litro y medio de agua y está la sequía ahora para comprobaciones empíricas en pleno mitin con una palangana.
Muerden hasta el puro
Podía haber dicho Rajoy "Ladran, luego cabalgamos", que no es tan gallego pero parece también apropiado para el asunto que nos atañe. O mucho mejor "Los perros ladran. La caravana pasa", que es la versión libre que utilizó Hergé para Tintín. Tiene más poesía, y ese punto y seguido que lo adorna en el ritmo. Pero es que los perros no sólo te ladran, Rajoy, te muerden hasta el puro.
Que el muy básico de Mayor Oreja dice que te va a dar caña, él, que os hizo perder una votación fundamental en el Parlamento Vasco porque se perdió por las calles de Vitoria-Gasteiz. Que sepas, Rajoy, que tengo amigos en el PP, en el mismísimo número 13 de la calle Génova que confían aún ti, pero se les empieza a poner cara de idiota, porque no saben qué explicar cuando ceno con ellos en La Taverna Siciliana, ahí, bien cerca, porque no saben si esa resistencia se convertirá alguna vez en ganancia. Y, como esteta incorregible que soy, no me gustan nada sus caras de idiota.