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Siempre había defendido el derecho a equivocarse. El derecho a intentarlo y tropezar. El derecho a cagarla. Y eso fue lo que hizo, saltó con lo puesto y dejó atrás todo sabiendo que era difícil pero que quería intentarlo. Se rompió la cara, como todos habían previsto cómodamente desde sus sofás. En el baño, aprovisionado de algodones y gasas, se miró al espejo y se dijo que al menos ahora contaba con una certeza, que la incertidumbre y el miedo no le volverían a quitar el sueño por la noche. Con mucho dolor y un tanto forzadamente, sonrió. Desolado, descubrió que sus encías estaban vacías y que el poco marfil que quedaba en ellas estaba empapado de sangre.
A veces pasa que hasta Rusia se incendia
Llevaba todo el verano sin buscarte en tu blog y la noticia me ha dejado un poco "plof". Ya había pasado algún mes sin leerte y cuando tenía tiempo y volvía, leía de seguido todos los que me había perdido. Antes de tu "raza becaria" era bastante amateur en el mundo de los blogs, ya que la mayoría que intento leer me aburren y no me enganchan. Ahora que han casi muerto los dos únicos que me han interesado me siento un poco vacío. Sin embargo, no es mi intención ponerte triste, más bien lo contrario. Este es tu sitio, y cuando te sientas sóla o tengas morriña de tu país, que mejor lugar para refugiarte. Nosotros te seguiremos escuchando...
El derecho a equivocarse, ojalá fuese un derecho, de esa forma podríamos ejercerlo o no, lo malo, lo terrible es que no es un derecho, es una obligación, una carga que todos llevamos encima y que vamos soltando poco a poco, error tras error; pero ¡ fuera penas !, vamos a salir del bache. Decía mi abuelo que de todo se aprende. Solo los tontos se quedan parados; los pobres de espíritu llenan las cunetas apartados de la carretera de la vida ¡ pista que llega el artista ! Londres en un recuerdo, el pasado una ilusión, el futuro espera; con buenos mimbres siempre se hace una buena cesta, y Boyero, estoy seguro que vas a hacer una cesta de esas de Navidad con las que todo el mundo se queda con la boca abierta. Ánimo y verás como todo sale bien.
Joder, 3 meses sin ordenador y me encuentro con esto. Si es que no se puede estar sin internet. Mucha suerte RB, ánimo, y gracias por todo el tiempo invertido (aunque realmente espero que no desaparezcas...). ¡Un abrazo!
Hay gente que pasa por Londres y no se queda más de una semana; otros, uno o dos meses; alguien más osado, de seis a doce meses; los conozco que llevan 12 años... Es un dulce que no a todos gusta y que a algunos, en grandes cantidades, empalaga. Kisses.
¡Bienvenidos a Raza Becaria! "Dale un blog y que se calle" fueron las palabras con las que mis jefes aprobaron este proyecto. Aquí hablaré de cultura (entre otras cosas), tratando de no resultar un sopor, para lo cual agradeceré infinitamente vuestra participación. Quejas, sugerencias e invitaciones de cumpleaños: ANABOYERO@GMAIL.COM
Blog de Sociedad