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Son las cinco de la tarde. Acabamos de llegar de comer. Hace calor en la tele. Muchísimo. Cuesta pensar. Se nos cierran los ojos a todos. Tenemos en la cabeza ese trozo de pizza que dudábamos si comer o no. La barriga ya no daba para más. La pesadez reina en nuestros rostros. Sueño. Mucho sueño.
Siempre había creído que este aplatanamiento que nos entra después de comer es debido al riego sanguíneo que, para ayudar a realizar la digestión, debía abandonar parte del cerebro para desplazarse hacia el estómago. Pero resulta que no es así.
El motivo de la sensación de somnolencia tras las comidas tiene que ver con la glucosa en sangre. Después de una comida copiosa los niveles de glucosa se disparan. Este efecto provoca a la vez que se desactiven células del cerebro que segregan sustancias que nos mantienen en alerta, es decir, despiertos. Así lo descubrió Denis Burdakov de la Universidad de Manchester.
¿Qué podemos hacer para aliviar la sensación de sueño? Lo más fácil: atacar químicamente nuestro cuerpo con un café. La cafeína es un estimulante que hará que nos despejemos. Métodos menos dañinos y más baratos serían el de ventilar el sitio donde nos encontramos y bajar la temperatura. También serviría mojarnos la cara con agua muy fría. En ambos casos, con un descenso de la temperatura el cuerpo reacciona involuntariamente, creándose impulsos nerviosos. Se contraen los músculos y esto nos permite estar de nuevo en alerta y despiertos.
Aunque sin duda la solución es no comer alimentos grasos y pesados. Pero a ver quién se resiste después de toda una mañana trabajando a decir que no a una apetitosa hamburguesa, a un buen filete o a un postre de chocolate. Qué pena que ahora no tenga por aquí un sofá.
Que bien! Yo tambien pensaba que la causa era por la sangre ir hacia el estomago. Pero la cafeina? Tiene sentido pero si tomas cafe con azucar? Eso no aumenta el problema?
Me llamo Marc Redondo Fusté. Nací en Esplugues del Llobregat (Barcelona) un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. (ahora ya tengo moto, pero de momento solo un casco) Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv
Blog de Sociedad