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Hoy no voy a resolver el porqué los chinos no comen en restaurantes chinos en nuestro país, cosa que se merecería un capítulo especial. Hoy vamos a conocer por qué nos entra el hambre a media tarde después de comer en un restaurante oriental.
Hay básicamente dos motivos. El primero tiene que ver con las propiedades de la comida ingerida. El segundo con la cantidad.
La comida china, en general, está cargada de carbohidratos o hidratos de carbono. Así, está basada en arroces y pastas mezcladas con carnes, verduras y salsas. Al final de la comida uno se siente lleno, como es habitual, y los niveles de glucosa en sangre aumentan. Entonces se produce lo que se denomina “respuesta glucémica”, cuando el cuerpo lucha para hacer que estos niveles vuelvan a la normalidad. Los carbohidratos tienen un índice glucémico medio-alto, lo que provoca una respuesta rápida del cuerpo, el nivel de glucosa en sangre baja de nuevo y volvemos a tener la sensación de hambre al poco tiempo.
El segundo motivo es el volumen de la ingesta. Las cosas de picoteo, como el pan de gambas, por ejemplo, tiene gran cantidad de aire (la otra mitad casi todo es aceite). Los platos de carne, como el pollo con almendras y la ternera con cebolla, en realidad tienen poca chicha y se alternan con vegetales. Claro está que en este apartado quedan descartados los que se hartan a comer platos uno tras otro.
De momento sólo he visto un restaurante chino donde coman chinos. Está en Madrid, en el párking de Plaza España. Las sopas allí se toman con cucharas de cerámica y las bocas orientales absorben el caldo haciendo un ruido que provoca que a uno se le quite el hambre. Eso sí, está riquísimo. Y sirven para llevar, la mejor opción.
Hooola... Es posible que lo que voy a decir sea lo mismo que has explicado tu, con otras palabras... ya me dirás si es así o no. Lo que yo tengo entendido es que el fenómeno del apetito después de ingerir comida oriental está relacionado con la enorme cantidad de glutamato monosódico que se utiliza. Supongo que es más barato que la sal maldon...
Estoy totalmente de acuerdo, aunque te quedes muy lleno al momento, al poco rato sientes como si no hubieses comido nada. Me pasa también mucho con el arroz.
A mi me gustaría saber por que después de comer arroz, aunque ya no puedas comer más, a la hora tienes hambre. Me encanta el blog.
Vaya, no dejas pregunta sin respuesta. Yo también creía que el riesgo sanguíneo se iba a la tripa para facilitar la disgestión y que por eso me entraba sueño. Por cierto, date una vuelta por la calle de Leganitos, está llena de peluquerías chinas. Es otro mundo. Y les entiendo. Si ya es difícil salir contento de la peluquería, más cuando estás fuera. A mí me hicieron tal estropicio que lo llevo muy, muy corto. Snifff
¡Ah! Y gracias por las recomendaciones, Rachel. A ver qué día me doy un paseo por ahí.
Me llamo Marc Redondo Fusté. Nací en Esplugues del Llobregat (Barcelona) un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. (ahora ya tengo moto, pero de momento solo un casco) Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv