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El mundo de los dos periodismos (el que se estudia en las clases y el que se practica en las redacciones) está impregnado de crítica. Eso está bien, es una de las funciones de este oficio/profesión, pero muchas veces, la mayoría de ellas, se queda cojo.
Me explico, no me parece coherente haberte pasado clases enteras en la facultad sentado en la cafetería tomando un dulce manchado y una tostada con mermelada de melocotón, hablando con la boca llena y la cabeza vacía sobre todas las cosas que no te gustan del periodismo y dando lecciones sobre cómo sí o cómo no… para luego sacarte el título, prostituirte en una redacción y hacer todas las cosas que criticaste de estudiante porque “es que no hay otra opción”. Eso no es ser honesto, es ser un bocazas. No mola.
Todos, periodistas o no, tenemos derecho a quejarnos de lo que nos dé la gana (y, en general, es algo que se practica con irritante recurrencia) así que no seré yo la que caiga en el error de quejarse-de-los-que-se-quejan. Lo único que digo es: si no aceptas las reglas, muévete. Despotrica y pon el grito en el cielo, vale, pero haz algo más. Si no, el berrido solamente servirá para que tu interlocutor mantenga un intenso debate consigo mismo sobre si va a preferir pedirle al camarero una tosta de jamón con tomate o de queso de cabra con cebolla caramelizada mientras pone cara de “qué interesante es tu retahíla de llantos, por favor, continúa”.
Por eso, cuando hace un par de semanas vi el vídeo de presentación de Factual, un periódico digital nuevo y de pago que salió ayer a la luz y que está dirigido por Arcadi Espada, enumerando una serie de principios sobre el papel de la prensa me dije: bien, a ver si es verdad. Y decidí suscribirme a ciegas (lo que, según ellos, me convierte en "fundadora"), porque creo que no hay otra opción posible que tender la mano, abrir esa cartera digital llamada PayPal y por 50 euros fiarme de un equipo con ganas de hacer las cosas bien. Si me timan y acaban cayendo en los mismos fallos que prometían esquivar, entonces podré decir bien alto que el señor Espada me estafó. Pero si lo consiguen y resulta que acaba cerrando por falta de medios como le pasó a Soitu, sabré que por mi parte no quedó. Una bula de conciencia por 50 euros al año me parece un precio razonable.
(Después de haber pagado, por cierto, me enteré de que Guille Ortiz colabora en una sección de fútbol llamada Cartas Esféricas lo cual corroboró mis buenos presentimientos.)
Lo he dicho mil veces, creo que hay que apoyar a la gente que se mueve y dejar para unos pocos elegidos lo de señalar con cómodo desdén. Esta mañana me ha llegado al correo otro aviso de un nuevo medio llamado Frontera D en el que se apuesta por el reportaje de precisión con tendencia literaria en detrimento de la actualidad por la actualidad. Bien por ellos también.
Ah, por cierto, ahora es cuando os digo que tenéis que pagar 10 euros para ver el blog y vosotros reaccionáis estupendamente e incluso decidís aportar el doble de lo estipulado...
Me encantaría ser tan idealista, sin embargo es imposible según funciona el mundo capitalista actual. El mejor reflejo son los grandes periódicos tanto de información general como deportiva. El precio del periódico en el kiosko sirve para pagar los absurdos regalos que hacen y realmente ganan dinero con la infinita publicidad que los corrompe. Por no hablar de los anuncios por palabras que publicitan prostitución. Qué metafora más adecuada, porque la propia publicidad al final impide ejercer periodismo con libertad lo mires por donde lo mires. Y eso no es culpa del trabajador asalariado que obedece a un jefe atado de pies y manos por una línea editorial mediatizada por los anunciantes que dejarían de serlo, si estuvieran en desacuerdo o no representara los valores de la marca. En resumen, que el susodicho periódico puede tener todas las buenas intenciones que quieras, pero los trabajadores tienen que comer, y los dueños ganar dinero para mantenerlo como mínimo. El problema es el esclavista sistema ecónomico en que vivimos y que para derrocarlo deberá morir medio planeta como los acontecimientos actuales nos demuestran. Una crisis global no es suficiente para que los cimientos ni siquiera se muevan. Seguiremos igual muchísimos años...
Pues, sin estar completamente informado, me pregunto: -¿hay período de prueba para este periódico? Me refiero, te lo dejan ver una semana, y si te gusta, ¿te suscribes? -¿sólo existe la opción de suscripición anual? Creo que sería muy adecuado la existencia de otras tarifas, tipo mensual o así. Sobre todo, si mi pregunta uno es resuelta con un no. - El precio anual no sé si es barato o caro: teniendo en cuenta que ni va impreso en papel, ni tiene ninguna promoción, y que tú pones el ADSL y el ordenador, si no te envían el PDF al correo resultaría caro. Un servicio como, por ejemplo, las radios de Spotify o de Last.fm me parece que ofertan mucho más "producto" en proporción al precio. Y, claro está, los contenidos de calidad también los puedes encontrar en otros blogs gratuitos. Posiblemente, aunque el enfoque sea distinto, se acabará hablando de lo mismo que en el resto de los periódicos. Y, por ejemplo, no me gustaría pagar para ver todos los días la propaganda política de la bicefalia española, ni el último capricho de Cristiano Ronaldo.
¡Bienvenidos a Raza Becaria! "Dale un blog y que se calle" fueron las palabras con las que mis jefes aprobaron este proyecto. Aquí hablaré de cultura (entre otras cosas), tratando de no resultar un sopor, para lo cual agradeceré infinitamente vuestra participación. Quejas, sugerencias e invitaciones de cumpleaños: aboyero@snoticias.tv