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Hemos madrugado mucho para volver de Valencia a Madrid. El vuelo ha sido muy corto, pero nos ha dado tiempo a hacer apuestas sobre el resultado electoral. 36 a 14 a favor de Zapatero. A las doce y cuarto de la mañana teníamos un acto de Mariano Rajoy con Nuevas Generaciones en una hamburguería hipercalórica que hay junto a la sede. "Una caña con Rajoy", se llamaba. Con la famosa niña acodada en la barra, claro.
El caso es que, cuando ha terminado, y todos los periodistas nos frotábamos las manos pensando en una pequeña siesta antes del cierre de campaña, nos han sorprendido los tiros de ETA. La mayoría estábamos en Génova. Y aquí nos hemos quedado a pasar el día. Otro día más de declaraciones huecas. En fin. Es horroroso.
Este blog está ya en las últimas. Mañana me despediré de todos vosotros. Y aprovecharé también para decir adiós a todos los periodistas con los que he estado de caravana. Para agradecerles a todos en general lo buenos que han sido conmigo y a algunos en particular lo feliz que me han hecho durante estas dos semanas. Dos semanas que nunca olvidaré.
Así que mañana más. Desde Madrid. Con mucha, mucha pena. Un beso.