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Hoy toca volver al mundo animal para conocer una habilidad que a muchos de nosotros nos gustaría tener. De hecho, el hombre ya se ha fijado y está inventando artilugios para aprovechar el agua de la misma manera. Es la capacidad que tienen algunos animales de retener agua en su piel para su propio consumo.
En la imagen te he puesto un ejemplo. Como sabrás, los insectos son impermeables. Es así gracias a que su cuerpo está recubierto por una fina capa de sedas. La lluvia, la humedad, nunca penetran en su cuerpo y las gotitas de agua se repelen. El pelo puede llegar a retener algo de agua, es cierto, pero nunca atravesando la capa sedosa. Antes de empezar un vuelo, la mosca siempre aletea para quitarse de encima esas partículas de agua que se quedan retenidas. Repelen el agua a la perfección.
Verás que, en general, los insectos suelen beber agua como nosotros. Van allí donde hay agua. Las moscas lo hacen con la graciosa “trompeta” (en realidad esta trompeta está formada por palpos maxilares, el labium, el labellum y una seudotráquea. Dentro de poco lo veremos de forma más detenida) . Pero no siempre es posible encontrar agua. En climas donde escasea, los insectos tienen la habilidad de acumular en su cuerpo agua obtenida del pequeño porcentaje de humedad que tiene el aire. Así, pueden beber sin tener que desplazarse.
Otro ejemplo aun mejor. Algunos lagartos del desierto se colocan en la cresta de las dunas. Se quedan estáticos dejando que el viento roce su cuerpo y deposite en él la pequeña porción de agua que le acompaña.
Cambia el viento por tu aliento y el insecto o el lagarto por un espejo. Es lo mismo. Se empañan. El aire siempre tiene una pequeña cantidad de agua y al contactar con una superficie, deposita parte de esta en ella.
En algunos calzados ya se están utilizando estas técnicas para impermeabilizar. La mayoría de calzado de montaña suele ser hidrófugo, es decir, repele el agua. Y para el consumo a gran escala ya se han desarrollado mallas para colocar en valles expuestos a humedad, nieblas y viento para recuperar agua del aire. Se calcula que en 50 metros cuadrados de malla se puedan recoger 3.600 litros de agua. Te dejo el link donde podrás ver como una empresa canaria recibió un premio por este ingenio.
Más aún. Imagínese metido de forma permeable en una macrotinaja de vino. Podría ser homérico.
Me llamo Marc Redondo Fusté. Nací en Esplugues del Llobregat (Barcelona) un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. (ahora ya tengo moto, pero de momento solo un casco) Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv