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Venganza, quiere decir venganza.
Harán ibéricos con nuestras tripas y nos pondrán las orejas en adobo.
Nos recluirán en cercados haciéndonos pisar nuestras propias heces hasta que se nos pongan las patas negras.
Nos mirarán y, mesándose la quijada, afirmarán con aire de cienzólogo redimido: No son tan guarros como parecen; apartan los excrementos de la comida con el hocico.
Y, al final de todo, cuando sólo nos quede congratularnos por lo ricos que estaremos, nos cerdomizarán en la vía pública.
Éste es el futuro que nos aguarda, según mis cálculos. Puede parecer alarmista, pero, después de la que liamos los medios con el primer brote de gripe, ¿qué sentido tiene ahora llamar a la calma hasta el aburrimiento supremo? Nosotros no renunciaremos a nuestro derecho a alarmar, no ahora que ya es pandemia. Así que: el apocalipsis porcino ha llegado, vamos a morir.
En esta profesión vale más ser consecuente que fiable. ¡Que se sigan vendiendo periódicos! Ya tenemos a un perito buscando Titadyn en el cuartel de Hoyo.
laSexta fichó a Gómez y a Rodríguez en la cúspide de su fama, cuando triunfaban en las salas más decadentes del desierto de Nevada con una mezcla de country y flamenco a dos guitarras y cuatro tacones con tachuelas. Los directivos de laSexta les prometieron un certificado de penales limpio y dos comidas al día. Gómez y Rodríguez, Rodríguez y Gómez, no pudieron más que conmoverse y aceptar. En sus primeras semanas en España estrenaron mudas frescas y un blog. El blog se llamó El Jardín y las mudas frescas quedaron templadas y anónimas para siempre. Gómez se encargó de la parte escrita, Rodríguez de la dibujada. Aún hoy, sobreviven como blogueros de fortuna.
Blog de Sociedad