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Hay mil cosas que nos provocan dolor de cabeza: los gritos, la voz de tu ex suegra, estudiar, tu madre diciéndote que te hagas la cama, los niños que no se callan en los aviones... En cambio hay otras cosas que, por ley, no deberían. Entre ellas situaría la resaca. Como no puede ser… hoy vamos a hablar de otra de esas cosas que nos provoca dolor de cabeza y no se lo merece: comer helados.
Hay una gran parte de la población que, instantes después de introducirse helado en la boca, sufre un dolor de cabeza breve pero intenso. También sucede al beber un refresco muy frío. Hasta el momento no había encontrado la solución a este enigma, pero un blog de medicina me ha resuelto por fin la duda.
El desencadenante de la cefalea pasajera es la bajada brusca de la temperatura del paladar. En este punto, existen dos teorías. Una que dice que un nervio denominado Trigémino se irrita y nos da la sensación de dolor en la frente. Otra explica que el dolor es debido a la contracción súbita de los vasos sanguíneos del cerebro
La solución está en evitar el contacto de alimentos fríos directamente con el paladar. Toca introducirlos lentamente y calentarlos con la lengua y la saliva para aumentar la temperatura.
Afortunadamente a mí no me pasa. Lo bueno de esto es que puedo sonreír cada vez que alguien al tomar un helado se le pone la cara de gato.
Es curioso que nunca me ha pasado cuando yo sufro migrañas de racimo. Ya sé, admirado Marc, que no querrás estancarte en temas medicinales, pero me gustaría saber algo curioso que nos puedas contar con ese particular punto de vista tuyo sobre las migrañas. Y en especial las de racimo. Porque yo me descojono con el nombrecito, pero no tanto cuando apretan fuerte... Lanzo el reto, espero que lo asumas con un par y el post de hoy simplemente... GENIAL....
Pues yo he decidido, a propósito de los helados fríos, no comer más. No puedo con los helados fríos, con las bebidas frías, con los granizados de limón por ejemplo. SEguro que dirás, chica, pues calientalos poco a poco con la LENGUA Y LA SALIVA, aumentas la temperatura y ya está. Pues no, me niego, lo paso mal. Y no lo tomo. Decisión drástica jajaja Asique mi cara de gato no la verás Marc
Me llamo Marc Redondo Fusté. Nací en Esplugues del Llobregat (Barcelona) un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. (ahora ya tengo moto, pero de momento solo un casco) Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv