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Hay días que nos levantamos mal. Después de tener pesadillas con tu suegra (hacía días que no hablaba de ella), notas que te duele la espalda, descubres que te has quedado sin desodorante y no tienes tiempo para prepararte una reunión importante que te espera en el trabajo. Además, tienes que llamar a un taxi porque tu coche no arranca. Estos días pintan negros. Aunque no tan negro como de lo que hablaremos hoy: los agujeros negros.
Un agujero negro es una región del espacio donde el campo gravitatorio es tan elevado que ni siquiera la luz puede escapar de él. Sería un punto donde la cantidad de materia es prácticamente infinita, dando lugar a una densidad desmesurada que provoca tal gravedad. No se escapa ni Dios.
Aún hoy en día se desconoce mucho acerca de los agujeros negros. Se deben estudiar a distancia, más que nada porque si alguien se acerca le chupará hasta comérselo. Bromas aparte, se conoce su existencia por sus efectos, más que por haberlo visto directamente.
Algunos científicos creen que el centro de las galaxias, como la Vía Láctea (la nuestra), albergan estos monstruos.
¿Qué pasaría si algún día viajáramos a un agujero negro? Físicamente, aunque duela, no llegaríamos a verlo. Su gravedad nos despedazaría al instante. Pero sería bonito pensar que te absorbe y traslada a otra dimensión nunca vista.
Me llamo Marc Redondo Fusté. Nací en Esplugues del Llobregat (Barcelona) un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. (ahora ya tengo moto, pero de momento solo un casco) Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv