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Los autores de uno de los tres nuevos libros sobre la Reina destacaban este jueves en El intermedio que a doña Sofía le gusta mucho la tortilla de patatas y la sobrasada. También desvelaban que la Reina es una persona muy alegre y muy bromista.
Después de estos sobrecogedores descubrimientos, que sin duda harán cambiar la historia de España, no es de extrañar que el libro de Pilar Urbano haya montado "un pollo nacional", como la autora dijo en TVE. La Zarzuela está en llamas y los bomberos reales intentan apagar el fuego insinuando que lo que la Reina le dijo a la veterana periodista está recogido de forma inexacta en el libro, que son "supuestas afirmaciones" y que "están hechas en el ámbito privado".
Un muro que separa a los Reyes
Eso dice el comunicado desesperado de la Reina emitido en pleno incendio. Del asunto de la tortilla y la sobrasada, ni una palabra, ni un solo reproche. A eso sí están acostumbrados los parachoques de Palacio, a la lisonja constante. Llevamos treinta años embobados con cualquier frase real sobre las bodas de los hijos y acerca del encanto de los nietos. Llevamos treinta años babeando con la campechanía de los monarcas y su cercanía al pueblo. Pero, atención amigo periodista: no se te ocurra llamar a los oficinistas de la Casa Real para aclarar cualquier asunto que les saque de su rutina de besamanos. Sólo encontrarás trabas y silencio. Cuando no burla y suficiencia.
Only the Lonely
Las opiniones de la Reina sobre el aborto, la religión en el colegio y los matrimonios gays, francamente, me importan un bledo, pero me encanta que se sepan. No esperaba yo otra cosa del pensamiento profundo de Su Majestad, pero sí moriría porque ella, como cualquier otro ser humano, pueda expresarlo libremente. Me da igual que les paguemos a ella y a su familia la casa y la manutención. Me es indiferente que sean inviolables, de sangre azul, los number one, o los Only the Lonely entre todos los españoles. Si alguien les pone un micro delante y quieren opinar, que opinen, pero que se atengan a las consecuencias y a las críticas, como los demás. Les pagamos sí, pero no para mantengan la boca cerrada. Ya son mayorcitos.
El cuento de hadas
Es muy probable, es casi seguro, que el Estado se haya visto obligado a negar la veracidad de las opiniones polémicas de la Reina en el libro de Urbano. Alguien habrá dicho: "son opiniones incómodas, incluso pueden resultar desestabilizadoras". Eso sólo demuestra que confían poco en la solidez de la Monarquía Española, seguramente menos que los españoles de la calle, y eso tampoco es buen síntoma. Si sólo queremos que Don Juan Carlos y Doña Sofía nos hablen de regatas, de nietos y de sobrasada, pues nada, sigamos viviendo en nuestro cuento de hadas.