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Nos levantamos con la noticia del arresto de un etarra que, supuestamente, es el asesino de Joseba Pagazaurtundua, un policía del País Vasco que fue tiroteado en un bar y cuya historia es verdaderamente terrorífica a la par que sintomática de lo que ha estado pasando en Euskadi durante todos estos años.
Pagazaurtundua fue parte de ETA cuando ETA, todavía, tenía el sentido lógico de enfrentarse al aparato franquista. Cuando parecía que aquel grupo buscaba la democracia aunque fuera con tintes nacionalistas. Cuando, en definitiva, todavía estaba hasta cierto punto justificada su existencia (con todo lo polémico que pueda resultar este comentario).
Poco después de firmar su militancia sería arrestado, tras lo cual llegó la democracia y Pagazaurtundua, ya como policía, contribuyó decisivamente a desarticular un grupúsculo conocido como Batallón Vasco Español, un grupo de extrema derecha que operó tanto en Francia como en España cometiendo atentados.
Tras este gran éxito Pagazaurtundua continuó con su trabajo, pero el panorama del País Vasco había cambiado y ETA se había convertido en un monstruo terrorista sediento de sangre.
Fue entonces cuando comenzó el calvario de Pagazaurtundua, que sufrió amenazas reiteradas y el dañino vacío del mundo rural. Que no sólo tuvo que aguantar insultos y el miedo, sino tragarse cada día el odio de sus vecinos. Que vio cómo el fin se acercaba y quiso salir de aquel infierno sin que sus superiores, a menudo demasiado alejados de la realidad, comprendiesen que tenía los días contados.
30 radicales asaltaron su casa y lo agredieron, lo avisaron de que iban a pillarlo y al final lo pillaron, en un bar, cuando ya no podía aguantar más y estaba de baja. Le metieron tres tiros en 2003, hace siete años, en una época en que ETA llevaba lustros siendo un sinsentido.
Ahora parece que han cazado a su asesino. Su historia, ya cerrada, es un resumen perfecto de lo que han sufrido a lo largo de todo este tiempo ciudadanos que no eran fascistas, como parecen querer hacernos pensar los etarras, sino hombres que cumplían con su deber.
Gran post, Zabuqueral. Falta una mención a su hermana Maite que recogió su legado y que se enfrenta cada día al horror que vivió su hermano. Saludos gatunos.
Un zabuqueral es un lugar lleno de complicaciones, donde el fango te llega hasta las rodillas, los mosquitos te sorben las venas y la orientación es casi imposible. Y eso es precisamente lo que ha sido, desde tiempos inmemoriales, el mundillo político español. Este blog surge como un intento de inmersión suicida en ese zabuqueral, canalizando al mismo tiempo frustraciones infantiles del autor y sirviendo como terapia para superar una serie de traumas políticos típicamente españoles con todo el sentido del humor posible. CORREO: dmartin@snoticias.tv