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Wolfie, el hombre lobo que se marchó a San Sebastian a pasar miedo viendo películas de terror, me ha pasado más crónicas con enlaces a tráilers y todo. Como cualquier evento poco comercial, lo lógico habría sido que la Semana de Terror hubiera sido convenientemente ignorada por los grandes medios y, sin embargo, este viernes empezaron a aparecer teletipos hablando del festival después de que un juzgado cancelara cautelarmente los pases programados de "A Serbian Film", una cinta que ya había sido víctima y benefactora de la polémica en Sitges (en Las Mañanas de Cuatro se habló largo y tendido sobre cómo seguir siendo progre defendiendo la censura).
La cuestión, por resumir y para quien no lo conozca, es que esa película muestra escenas violentas bastante desagradables que incluyen violaciones a menores (entre ellos, un recién nacido interpretado por un muñeco). Dejando a un lado el interés que pueda suscitar para alguien ver una escena de ese tipo, lo que la Justicia quería estudiar (y por lo visto no podía hacerlo sin cancelar los pases) era si esta película cometía un delito contra la libertad sexual.
La primera cosa que uno piensa es que alguien en alguna parte ha debido de confundir realidad con ficción, y que cuando se aclare que el bebé es un muñeco y que el otro niño no ha sido violado sino que la escena fue producto de la magia del cine y el poder del montaje todo quedará aclarado: las películas podrán seguir siendo proyectadas con normalidad, el festival podrá seguir siendo ignorado. Sin embargo, la cosa no fue así y poniéndonos pejigueros si se canceló la proyección fue porque había dudas razonables.
En concreto, los siguientes apartados del artículo 189 del Código Penal señalan de forma muy ambigua qué situaciones deben ser castigadas:
* Cuando el material pornográfico represente a niños o a incapaces que son víctimas de violencia física o sexual.
* Será castigado con la pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis meses a dos años el que produjere, vendiere, distribuyere, exhibiere o facilitare por cualquier medio material pornográfico en el que no habiendo sido utilizados directamente menores o incapaces, se emplee su voz o imagen alterada o modificada.
Como el sentido común es una cosa y la ley es otra, habrá que atenerse a lo que dice el Código Penal. Para mí, la cuestión depende simplemente de si la película puede considerarse pornográfica o no; si la consideran pornográfica, el delito sería evidente en ambos casos. Por otro lado, A Serbian Film no se ha creado con intenciones de excitar a nadie, tampoco hay planos explícitos de penetraciones (esto me lo han dicho personas que han visto la película porque yo, al igual que el público de la Semana de Terror de San Sebastián, no la he visto) y parece evidente que no es lo que entendemos por una peli porno. Sin embargo, Absence apuntaba en su blog ausente que la definición sobre lo que es pornografía tampoco está clara, por lo que finalmente todo esto dependerá de la interpretación de los jueces (y además dará igual porque la peli, en cualquier caso, no se ha visto).
Y ahora os dejo con la crónica del lobo fotogénico (fotos de Daniel Aguilar y señora, y Tomoo Hariguchi). Gracias, Wolfie, y perdona por el retraso
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<<Los ánimos están calientes en la Semana de Terror: justo hace unos minutos una orden cautelar de un juzgado ha suspendido la proyección esta noche de A Serbian Film. Dicen que es una película muy malvada que nos hará a todos depravados. Yo no puedo juzgarla porque no la he visto (ni voy a poder me temo), pero si es tan peligrosa me parece bien que se prohíba, porque uno tiene dignidad. Aunque sea un hombre lobo que se come algún bebé de vez en cuando, eso no significa que tengamos que ver ciertas cosas en la pantalla, ¿no? Bueno os tendré informados sobre el tema.
En otro orden de cosas, llegó uno de los momentos más esperados por mí en la Semana de Terror: Tomoo Hariguchi presentaba su nueva película, Death Kappa. Yo admiro mucho a Hariguchi porque hace años presentó aquí Kibakichi, una peli sobre un hombre lobo samurai que era una maravilla. La pena es que ahora ha decidido pasarse al kaiju eiga o peli de monstruos japonesa y, claro, no es lo mismo. En la presentación pidió disculpas de rodillas en el escenario diciendo que había hecho una película espantosa y la verdad es que cumplió su palabra: Death Kappa es realmente espantosa. Tiene hasta un videoclip con japonesita cantando y bailando con una tortuga. Pero hay que reconocer que la parte final es bastante buena, cuando Kappa lucha contra otro monstruo gigante y los dos destrozan Tokio. No son efectos digitales sino señores con trajes de goma rompiendo maquetas, que es algo que siempre me ha emocionado mucho. Además, sale de actor Daniel Aguilar, que es amigo mío y el primer español que hace de actor en una peli japonesa (que yo sepa).

Mucho peores eran pelis que iban de muy buenas y son un truño. Somos la noche es de vampiras alemanas. Ya saben que los vampiros me parecen muy estirados y me gustan más bien poco, pero es que aquí rizan el rizo: es la primera vez que veo una peli de vampiros donde una chica es mordida y acto seguido se convierte en una mujer Cosmopolitan. Es todo muy cursi. Resulta que la vampira protagonista se enamora de un humano y sabe que solo podrá vivir con él por 50 o 60 años. Y, digo yo, ¿qué conflicto dramático es ese? Cuando se muere te buscas otro más joven y ya está. O le pegas un mordisco y lo haces vampiro, en el caso improbable de que alguien quiera estar con la misma persona por toda la eternidad. Monsters va de unos pulpos gigantes que han invadido la Tierra, pero casi no salen pulpos. Se pone también sensible y trata los problemas sentimentales de una pareja, hasta que se descubre que los pulpos también aman. Es muy aburrida y demuestra que los indies se han propuesto hacer con el cine de terror lo mismo que hicieron con la música pop: que deje de ser divertido.
Pero sigue habiendo pelis buenas, como la coreana Bedevilled. Es otra muestra de cine gore edificante, con valores para toda la familia: cuenta como una mujer maltratada se encuentra a sí misma y se rebela contra sus opresores a golpes de hoz. Es mucho mejor que una de Iciar Bollaín. El último exorcismo es un documental sobre una niña poseída y he de reconocer que a mí las niñas poseídas me dan mucho miedo, nunca me comería una. Grandes pelis de animación también: Redline es un anime japonés que parece un episodio de Los autos locos dibujado por alguien que se ha metido varios tripis; Jackboots on Whitehall es muy bonita porque está hecha con Barbies y Geyperman que demuestran ser grandes actores; y la argentina Boggie el Aceitoso es muy punki y brutota. Por cierto, lo que más se comenta por aquí es que este año solo hay escenas de sexo en las pelis de animación. Como me ha explicado un crítico de Cahiers du Cinéma con quien hablé el otro día “c’est l’air du temps” (es que es francés).
Wolfie. >>
¡Buaaaaaaaaa! ¡Ese lobo no solo quiere comerme sino que meace la competencia ! ¡buaaaaaaaaaa! ¡yo creia que ana era mi mejor amiga y ahora es la mejor amiga de un ombre lobor que me quiere comer buaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡idiotas! :____(
Difícil es el teme que has planteado con la película especialmente para pronunciarse y provocar también polémica con el comentario. personalmente, me resulta casi imposible visualizar escenas de violencia con niños, en cualquier formato.
Ya se saba que si algo escandaliza tiene asegurado el éxito, al menos a corto plazo. Lo prohibido nos atrae como moscas a la miel o a otra cosa parecida. En cuanto a las fotografías que ilustran tu comentario, creo, que de todos los que aparecen el menos feo es el lobito. Y tu, becaria, ten cuidado, hay muchos lobos sueltos, pues lobitos, lo que se dice lobitos, ya apenas se encuentran.
¡Bienvenidos a Raza Becaria! "Dale un blog y que se calle" fueron las palabras con las que mis jefes aprobaron este proyecto. Aquí hablaré de cultura (entre otras cosas), tratando de no resultar un sopor, para lo cual agradeceré infinitamente vuestra participación. Quejas, sugerencias e invitaciones de cumpleaños: ANABOYERO@GMAIL.COM