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Podría ser un método efectivo para refrescarnos cuando estamos preparando un buen cordero al horno, o sin ir más lejos, una rica sopa. Y en especial durante estos abrasadores días. No hay quien entre en la cocina con tanto calor. Abrir la nevera es de lo más agradable en verano. Un soplo de aire fresco del que más de uno abusamos. ¿Serviría como aire acondicionado para la cocina? La respuesta es que sí durante unos instantes, pero absolutamente no después.
En este experimento tenemos que considerar que tenemos la cocina aislada, con las puertas y ventanas cerradas. Si abrimos rápidamente la nevera, el aire de dentro del electrodoméstico, muy frío, ocupará parte de la cocina y hará bajar por un instante la temperatura.
¿Pero qué ocurre un rato después? Una vez el aire frío de dentro de la nevera se expandió por la cocina, la temperatura empezará a subir rápidamente. Por un lado, los motores del electrodoméstico generan calor por el mismo efecto Joule que nombramos en el post anterior, producido por la corriente eléctrica, y por el otro, el motor de la nevera no es un motor “perfecto”. No puede transformar el 100% del calor en aire frío. Es decir, tiene pérdidas. Estas pérdidas hacen subir más aun la temperatura.
Así que, como dice mi padre: “la nevera, abrir y cerrar”.
Lo mejor es que siga cocinando la mujer como toda la vida
Entonces lo mejor es meterse dentro de la nevera ¿No?
Eso lo dice mi padre (lo de abrir y cerrar) para que no se escape el frío y el agua quede bien fresca. Muy interesante lo del motor.
Me llamo Marc Redondo Fusté. Nací en Esplugues del Llobregat (Barcelona) un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. (ahora ya tengo moto, pero de momento solo un casco) Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv
Blog de Sociedad