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Intento corregir con este artículo algo que debí hacer en su momento. Flor del desierto, dirigida por Sherry Horman, no es una buena película, pero sí necesaria. Por algo no me sedujo lo suficiente como para ir a verla al cine. Ahora lo he hecho aprovechando su salida al mercado del DVD.
Se trata de un caso parecido (palabra subrayada) a Invictus (leed la crítica en esta misma sección), pero con una gran diferencia: la de Clint Eastwood me hizo llorar de felicidad durante la mitad de su metraje; la de Horman me ha dejado casi del todo frío; y digo “casi del todo” porque su mayor virtud es tocar temas terribles y despertar las ganas de dialogar sobre ellos, de profundizar, incluso de luchar en contra. Pero nada más (que no es poco), ya que pasa de puntillas por cada uno de ellos sin pasión, sin corazón, sin tripas, sin meterte en vena el dolor de una niña africana a la que se le ha castrado a los tres años; la desesperación de una niña africana que tuvo que abrirle la cabeza a un hombre que intentaba violarla mientras huía sola sin saber muy bien hacia dónde; la desesperación de una joven que llegó a un país desconocido y que acabó viviendo en la calle; la esperanza de una joven descubierta por un famoso fotógrafo que, cuando descubren que es ilegal, la amenazan con deportarla, sin tener en cuenta el lado humano, y sólo porque es un producto que va a vender mucho (como modelo), pueden salvarle el culo…
Llego a creerme el personaje sobre todo por el trabajo de Liya Kebede, la protagonista, muy ajustado pero no mucho más. Pero, al menos, no me he aburrido, no me he cansado viéndola porque pienso que ya tengo tego tema de conversación con los amigos, que ya puedo avanzar en mi vida sabiendo que hay costumbres con las que no estoy de acuerdo, que ya le puedo poner más etiquetas con la palara “bueno” porque he conocido nuevas cosas con la etiqueta con la palabra “malo”. Éste es el sentido de lo “malo”, conocer qué es lo “bueno”. Y Flor del desierto ha sido una buena ayuda para ello.
Miguel Martín Llorente
yo me esperaba más de la película (porque el tema da para mucho), pero me decepcionó un poco. es correcta, te hace reflexionar, pero no me emocionó como tantas otras que te ponen los pelos de punta.
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