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Esta pregunta puede dar lugar a múltiples lecturas, la mayoría de ellas de índole sexual. Pero ya sabéis que este no es un blog de sexo. Así que nada de mentes calenturientas. Aunque de todas maneras… vamos a quedarnos, como siempre, con la parte más física del asunto.
Como bien sabrás, no hace falta ser un gran genio para adivinar que la manta, por sí sola, no calienta. Eso sí, existen las mantas eléctricas que se utilizan para los dolores de riñones o de espalda. Esas sí calientan. Aquí la cuestión reside en entender por qué cuando nos tapamos con una manta nos sentimos a gustito y más calientes.
La clave está en la conductividad del material de la manta. Si nos tapáramos con un material buen conductor, como por ejemplo una manta de cobre (hay que tener imaginación, lo sé. Sería muy incómodo), el calor que libera nuestro cuerpo lo almacenaría la manta, pero a la vez, se perdería por el exterior hacia la habitación.
El caso de nuestras típicas mantas es el contrario. Son pésimas conductoras de calor. Esto hace que todo el calor que vamos emitiendo vaya calentando el aire existente entre nosotros y la manta. La manta no chupa el calor, y por lo tanto, tampoco puede emitirlo fuera. Así que nos quedamos calentitos porque nuestro calor corporal se va almacenando entre la manta y nuestra piel.
Así, hasta que empezamos a sudar, claro. Pocas veces llegamos a este extremo porque siempre dejamos una parte de la manta sin taparnos, pero si nos cubriésemos perfectamente, el sudor no tardaría en aparecer.
jeje, interesante artículo. Ya decía yo que mi manta de cobre no me calentaba mucho y no tenía claro el porqué. Ahora ya lo entiendo y sé que debo cambiarla por otra menos conductora, XD. Aunque también creo, como dicen por ahi arriba, que el calorcito dependerá más de con quién te tapes que de la propia manta!! jajaja Ya hacía mucho que no venia por aqui ni sabía de ti y me ha gustado mucho leerte de nuevo. Un abrazo Marc.
Claro, que todo dependera de la calidad de la manta... y de con quien te tapes!!!!! jejejeje un salduo marc.
Me llamo Marc Redondo Fusté. Nací en Esplugues del Llobregat (Barcelona) un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. (ahora ya tengo moto, pero de momento solo un casco) Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv
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