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¿De qué se enorgullece este señor? ¿De haber adquirido días/horas/minutos antes que los demás un dispositivo electrónico al que todos tendremos acceso en minutos/horas/días? ¿Desde cuándo tiene mérito “comprar”? ¿Reaccionará con idéntico entusiasmo al adquirir una lavadora (blanquita como los primeros iPods, y de precio similar)?
¿Se reirá de las celebraciones religiosas de unos católicos a quienes tiene por fervientes ingenuos? ¿Se creerá intelectualmente superior a los aficionados al fútbol americano que pasan horas frente al televisor animando a sus equipos con una lata de Duff en una mano y un perrito empapado de mostaza en la otra? ¿Se jactará de comprar su ropa sin prestar atención a los consejos de Vogue? Probablemente.
¿Es este hombre consciente, aunque sea en el fondo de su ser, de que todos esos comportamientos sobre los que creía estar por encima son, de repente, homólogos al suyo? ¿Sabrá que hay personas que al observar su foto -lejos de ver a un sofisticado informático adquiriendo antes que nadie la vanguardia de la tecnología- piensan en un orangután que levanta un racimo de plátanos ante otros simios que corean y salivan en círculo, excitados ante la posibilidad cada vez más cercana de salir del cubículo de cristal con la misma fruta entre sus manos? ¿Se dará cuenta de que ha entrado en esa secta de adultos que se dieron cuenta, tarde, de su necesidad de colmar el impulso adolescente de formar parte de un grupo que grita ante algo, da igual qué, por el simple placer de gritar en manada?
De todos modos, ¿qué es mejor: ser una fan de Take That que ríe y llora y se rotula en la cara el nombre de su cantante favorito junto a sus histéricas amigas, o ser un chimpancé racional y solitario que hace dibujos en la tierra con un palo y se lamenta de no poder perder el control en comuna?
"si a mí cien personas me aplaudieran de repente a la vez empezaría a plantearme que seguramente algo estoy haciendo mal." Es un poco exagerado ¿no? Si presentas tu trabajo delante de 100 personas y no te aplauden, entonces deberías plantearte si estás haciendo algo mal. Respecto al fanatismo Apple, ya sabemos que mueve montañas, si este tipo no hubiera sido el primero habría sido cualquier otro. Me ha encantado lo que dice Rafael, de aferrarnos a las posesiones, tener es el nuevo Dios
Exacto, es que lo fuerte de este nuevo movimiento no es ya que se pierda la cabeza con alguna persona (llámalo Spice Girls, Angus Young o Ricky Martin) sino con un aparato hecho en masa que no se diferencia en nada de los demás. Algo así como las scooters de los italianos o los seiscientos en España, pero con la diferencia de que esta iPad en realidad no nos va a cambiar la vida. Ah y desde leugo, el rollo este del ejército azul de Apple aplaudiendo es lo peor de todo, es como ver a las fuerzas del mal alineadas y sonrientes; si a mí cien personas me aplaudieran de repente a la vez empezaría a plantearme que seguramente algo estoy haciendo mal.
Quien ha dicho crisis! Los hay a quien el dinero les sobra si no mirate esto, o igual son los efectos segundarios de esta nueva plaga. Habra vacunas suficientes para Mundo lucus?
Sólo pasaba por aquí para dejar este enlace de significativo título y contenido ad hoc: http://lonelypeoplewithipads.tumblr.com/
A mí me resulta sumamente triste ver hasta dónde cala en muchos el incansable mensaje de la publicidad, el marketing y la creación de necesidades compulsivas que puedan generar la subida de beneficios a las empresas para las cuales muchos trabajan, directa e indirectamente (ya sea en ellas o para comprar sus productos). Me resulta vergonzante el nivel de papanatismo al que puede llegar el ser humano. Es curioso como estos fenómenos suelen pasar en las grandes urbes donde la deshumanización es tan grande que sólo nos queda aferrarnos a nuestras posesiones materiales como si éstas fueran tablas de salvación. Me siento sólo? Voy a comprarme una camisa o un ipod. Me siento vacío? Voy a repasar el catálogo de ikea. Cuanto más adora la sociedad actual el dinero y el materialismo más vacía se vuelve.
¡Bienvenidos a Raza Becaria! "Dale un blog y que se calle" fueron las palabras con las que mis jefes aprobaron este proyecto. Aquí hablaré de cultura (entre otras cosas), tratando de no resultar un sopor, para lo cual agradeceré infinitamente vuestra participación. Quejas, sugerencias e invitaciones de cumpleaños: ANABOYERO@GMAIL.COM