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Leopoldo Abadía es un señor muy simpático al que media España conoce a estas alturas de sobra. Sobre todo porque desde que empezó aquello de la crisis comenzó a salir en Buenafuente en cuya página, por cierto, mis compañeras de programas cuelgan regularmente los vídeos de Abadía y otras cosillas simpáticas del programa de este señor (Buenafuente, digo).
El caso es que el otro día andaba echando un vistazo al blog del señor Abadía y encontré un vídeo bastante interesante sobre qué haría el simpático caballero para sacarnos a todos de la crisis. Es el vídeo que acompaña a estas líneas, informo.
Abadía habla de hombres honrados, hombres que liderarían el país durante esta etapa turbulenta y lo llevarían a buen puerto. Ministros de la honradez absoluta entre los que se encuentran el que sabe cuánto dinero hay en España y otro que se ocupa de la sensatez. Una utopía, en resumen, imposible de llevar a cabo en España o en cualquier país del universo conocido (de momento la Tierra).
Pero al fin y al cabo en eso consisten las ideologías, en una inmensa carga de utopías varias que dejan de lado al hombre real y se centran en el hombre filosofado.
Para el comunista lo ideal es un hombre fuerte, capaz de trabajar como un maldito demonio, incapaz de caer en la desmoralización, comprometido con una causa y una idea de justicia sublime, mientras que para el liberal ese mismo hombre, además de fuerte, debe ser libre, buscar el ideal de esa libertad de forma básicamente individual y no atarse jamás a una causa sublime dentro de un sistema, sino a su propia causa sublime. Personal e intransferible.
El problema es que en la práctica los hombres venimos con defectos de fábrica y no todos somos igual de fuertes. E incluso hay quien no desea en absoluto ser un hombre completamente libre.
Así que partiendo de esta idea igual tiene razón Buenafuente y encontrar hombres honrados que controlen el timón del barco en plena crisis es impensable aunque ampliemos el espectro de búsqueda a todo el mundo. Por eso habrá que insistir en la misma idea: lucha particular y a lo que venga. No queda otra.
Pero al final los "liberales" que pregonan el individualismo feroz tienen unas redes de colegueo y protección impresionantes, bien que saben usar los colectivos para trepar -por ejemplo, el pregonero del "liberalismo" patrio, el Aznarín, no ha dado un paso en su vida sin estar arropado por un colectivo: primero funcionario amparado por todo un Estado, luego político amparado por las bases de su partido, ahora lobbista vendiendo que ha sido presidente de un país...- El individualismo de verdad queda reservado para los pringaos de turno incapaces de encontrar nuestro colectivo. En nuestra generación, incapaces de escuchar y de empatizar, somos incapaces de unirnos más de cuatro para algo que no sea una empresa económica, el único interés que al final entiende todo el mundo. Un abrazo.
De todas formas David, al final los que pregonan el individualismo feroz tienen unas redes de protección y de colegueo impresionantes. Lo jodido es creer en los grupos y no encontrar el tuyo, un grupo en el sentido de un colectivo reunido para defender unos intereses comunes. Los "liberales" bien que saben hacer piña cuando les conviene. Creo que en nuestra generación somos incapaces de unirnos más de cuatro personas para defender ningún ideal, más que nada porque somos incapaces de empatizar con los intereses del otro para saber si tienen algo en común con los nuestros. La única empresa posible para reunir a un grupo de individuos es la empresa económica, no hay más. Un abrazo
Un zabuqueral es un lugar lleno de complicaciones, donde el fango te llega hasta las rodillas, los mosquitos te sorben las venas y la orientación es casi imposible. Y eso es precisamente lo que ha sido, desde tiempos inmemoriales, el mundillo político español. Este blog surge como un intento de inmersión suicida en ese zabuqueral, canalizando al mismo tiempo frustraciones infantiles del autor y sirviendo como terapia para superar una serie de traumas políticos típicamente españoles con todo el sentido del humor posible. CORREO: dmartin@snoticias.tv
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