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Un enorme sombrero negro cantaba que no se quería morir en un hospital en el Battery Park mientras cientos de alternativos saltaban sobre sus mantitas de picnic y sentían recrear Woodstock cuarenta años después.
Concierto gratis en el parque estilo hippie, sin zapatos en los pies y sin gomas en el pelo, probablemente sin sujetador. Como Woodstock cuarenta años después, pero la mismísima estatua de la libertad coronaba de fondo el escenario y a la entrada del concierto te sellaban en la mano una gran bandera americana, para que no se te olvidase que esto no era y no sería nunca nada parecido al revolucionario Woodstock, sino una fiesta patria para celebrar el día del orgullo americano, el cuatro de julio.
Yo habría pensado que a Conor Oberst le daban un poco igual estas cosas del sentimiento patrio con ese aire a Bob Dylan trasnochado que emanaba, pero entre que no se quería morir en un hospital y otras revolucionarias canciones gritaba (desde los sinfines del alcohol) God Bless America.
Después de casi creernos que habíamos retrocedido a los sesenta Conor se quitó el enorme sombrero negro tipo Valderrama y las multitudes nos redirigieron al siguiente evento libre y gratis para celebrar la independencia americana.
Miles nos agolpamos entre las calles que bordean el río Hudson para ver los fuegos artificiales que generosamente el centro comercial Macy’s ofrece a la ciudad para celebrar el aniversario de la independencia.
Durante horas esperamos bajo el sol para ver el gran evento en el que sin duda los fuegos artificiales con forma de perritos calientes se ganaron la emoción del público, pero que muchos tacharon de ser poco patrios por la falta de colores azules y rojos entre los fuegos.
“Deberían tener un hilo musical de fondo con canciones patrióticas, ¿no crees?”. Yo, que intentaré no ser nunca nacionalista de ningún tipo, me lavé bien la banderita de la mano al llegar a casa.
Las ratas, my friends, son las que deciden en esta ciudad si uno es más de aquí que de allá. Cuando desde el andén veo un par correr entre los raíles, gordas y peludas, vuelvo a meter mi nariz en el periódico y espero a que alguno las señale con el dedo para poder pensar: turista.
Blog de Sociedad