imprimir
compartir
Por mucho que los ordenadores acaben formando parte de cada vez más aspectos de nuestra vida diaria, el bolígrafo se resiste a desaparecer. Siempre está dispuesto a aparecer en cualquier momento para apuntar lo que necesitamos para la compra o lo que no podemos olvidar en la maleta de nuestro próximo viaje.
No sé si te habrás dado cuenta de que los bolígrafos nunca acaban muriendo por falta de tinta. Lo más probable es que nos acabe desapareciendo o que se rompa el caparazón de plástico transparente que le da rigidez. No he conocido aún a nadie que haya podido decir que a su bolígrafo se le ha acabado la tinta.
Hoy vamos a conocer datos curiosos sobre el bolígrafo más utilizado en el mundo: el boli Bic. De las comparativas que se han hecho con otras marcas ha resultado ser uno de los más débiles por lo que se refiere a la resistencia, pero el que sale más a cuenta económicamente.
El dato que me ha llamado la atención es sobre los metros que se podrían escribir con él con toda la tinta que contienen: nada más y nada menos que 1.683 metros, es decir, casi dos kilómetros de escritura. Si nos pusiéramos a pintar una pared, podríamos rellenar 2,819 metros cuadrados.
En el mercado hoy en día existen muchos tipos de bolígrafos, pero sigue siendo el que administra mejor sus reservas: consume sólo 0,401 gramos de tinta por cada metro cuadrado de escritura, menos de la mitad que un Pilot.
Aún me acuerdo en el cole cuando mojábamos un trocito de papel con saliva y utilizábamos el cuerpo del bolígrafo como cañón. La textura del proyectil en la nuca era de lo más desagradable.
Me llamo Marc Redondo Fusté. Nací en Esplugues del Llobregat (Barcelona) un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. (ahora ya tengo moto, pero de momento solo un casco) Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv