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Somos juguetes del destino voraz
personajes vacantes, sin nombre
sin lugar en la historia
que jamás superamos.
Por nuestra innoble adulación
escrupuloso fanatismo
y ridícula seguridad
nos vemos abocados a ser…juguetes de las cosas
Conozco el nombre de mis propios actores
advierto la dudosa virtud de una vulgaridad
que subvierto aquí y allá, impúdicamente
temeroso de yacer en ella encadenado.
Somos esclavos de nuestras carencias
dolorosos siervos del engreimiento
súbditos de la ambición y la apariencia
deleznable producto del dogmatismo
¿Para qué?
¿Quién se excluye?
¿Hasta cuándo?
Encadenemos en un lugar sin tiempo y con memoria
donde el espacio es un vacío del que no se puede huir
toda nuestra hipocresía.
Habéis salido poetas y profundos... Creo que lo que expresas, si lo entiendo en un modo, es un estado y ambición humana, como ser social que somos. Muy buena reflexión.
Treinta y tantos. Estudié un par de carreras, trabajé bastante, pero cometí un delito por el que justamente pago.