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Según la Ley Orgánica 5/1985 de 19 de junio del Régimen Electoral General, la campaña de elecciones debe durar 15 días y terminar a las 0 horas del día anterior a la jornada electoral. Es entonces cuando tenemos la "jornada de reflexión", establecida por ley para que cada ciudadano pueda reflexionar sin influencias el destino de su voto. La reflexión es un proceso de meditación pero también un fenómeno físico básico. Durante el último debate a Zapatero le jugó una mala pasada y no dejó que se vieran sus paneles de datos. Rajoy no tuvo el mismo problema. ¿Será porque su primo es físico?
La reflexión consiste en el desvío que se produce cuando un rayo de luz incide sobre una superficie y sale rebotado. El ángulo que forma el rayo incidente respecto a la perpendicular de la superficie es siempre el mismo que el que se forma con el rayo reflejado.
El caso de reflexión más puro es el que se produce con un espejo. Los espejos están formados por dos partes: una transparente y otra que refleja. La transparente es muy parecida al vidrio, formada a base de minerales, y da soporte y rigidez al espejo. La segunda es la que refleja, formada actualmente por una lámina de aluminio pero antiguamente por una de mercurio, mucho más contaminante. También se denominaba a esta lámina reflectante "Asogue" pero no deja de ser un sinónimo de "mercurio líquido" importado directamente del árabe. Prácticamente el 100% de la luz que recibe esta lámina se refleja.
Cuando nos miramos en un espejo plano nos vemos a nosotros mismos pero a la inversa. A eso le llamamos imagen "quiral" o "especular", como cuando juntamos nuestras manos.
Ahora toca reflexionar para las elecciones. Eso no quiere decir que te des cabezazos continuos contra la mesa, cosa que haríamos muchos de nosotros tras días y días de bombardeo de promesas y reproches. Tómate tiempo para pensar. Mírate en el espejo. Levanta tu mano izquierda y verás como el tipo del espejo levanta la derecha. ¡Ufff! Más política no, ¡por favor! Acércate más al espejo, un poquito más… Venga, ya tienes el grano que descubriste esta mañana a tiro. Ésto sí que es divertido.
Me llamo Marc Redondo Fusté. Nací en Esplugues del Llobregat (Barcelona) un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. (ahora ya tengo moto, pero de momento solo un casco) Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv
Blog de Sociedad