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¿Sabéis esas películas de adolescentes de institutos americanos en las que todos los personajes son estereotipos: la animadora buenorra y despiadada (que, por cierto, siempre tenía un cuerpo estupendo pero de cara no era especialmente guapa); el presidente del club de ajedrez fascinado por los números primos que un día se emborrachaba por error y acababa vomitándole en los zapatos al director; la pseudointelectual atormentada con gafas, coleta y peto vaquero que comía sola por decisión propia, escribía poesía y a la mínima observación crítica atacaba con un comentario sarcástico? Siempre me ha intrigado la cuestión de los roles que asumimos en la sociedad y me apetecía saber si en las orquestas sinfónicas se repetían patrones parecidos en función del instrumento de cada uno. En otras palabras, ¿están todos los músicos enamorados de la pálida y delicada joven del arpa?, ¿le roba el bocata el fornido delos timbales al chico del triángulo?, ¿son los violinistas unos estirados que sólo charlan entre ellos o en su defecto con el pianista o con el director (al que tutean) y luego fingen no acordarse del nombre del resto de compañeros por considerarlos claramente inferiores?
La persona que me iba a sacar de dudas para siempre era John Ottman, el compositor de bandas sonoras (y editor cuando no le queda más remedio) de títulos como, por ejemplo, “Sospechosos Habituales”, “Superman Returns”, “Valkyrie", “X Men 2” o “Kiss Kiss Bang Bang”. Durante una entrevista en el Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife (Fimucité para los amigos) se lo pregunté y respondió que sí, que dentro de las orquestas también se podía hacer este tipo de divisiones. Todos somos conscientes de que no se puede generalizar (que los músicos sensibles que no sigan leyendo o que se atengan a las consecuencias) pero él reconoció que los de cuerda solían ser bastante snobs, mientras que los de viento eran unos tipos encantadores (ojo, aquí hay que señalar que Ottman tocaba en su juventud el clarinete o sea que es probable que su visión esté condicionada por este dato) y que los percusionistas son los más divertidos porque están siempre muy abiertos a probar sonidos nuevos con sus decenas de juguetitos.
-¿Y el chico del triángulo?, ¿cómo es el chico del triángulo?, pregunté interesadísima.
-El del triángulo es un tipo encantador, deberías conocerle.
John Ottman tiene 45 años, aunque su cara de niño sano y su timidez de adolescente le hacen parecer bastante más joven. Es un apasionado de Star Trek –babea al recordar las curvas del Enterprise- y, al contrario que Clint Mansell, no es nada exquisito a la hora de elegir proyecto porque defiende que “de todos se aprende algo”. Podéis ver la entrevista (a la que le falta la respuesta de la orquesta porque iba en otra cinta que se ha perdido aunque os prometo que es verídico) pinchando en el vídeo. Ah, el 23 de octubre se estrena en EEUU Astro Boy, la última película a la que ha puesto banda sonora (en España no hay fechas de momento).
Tú no me has conocido de esa guisa así que menos lobos :)
Y dale molino con la chica con del peto y gafas,solo le falta un pañuelo en el pelo para que me venga un Déjà vu
Lo que me sorprende de los extraterrestres de las pelis es que tienen la mala costumbre de aparecer siempre en EEUU. ¿A quién asustaban antes, a quién intentaban hacer la puñeta, qué virus nos hacían el favor de exterminarlos?. Y es que no concibo un extraterrestre sin un americano al lado, salvo los famosos Aznar y Zapatero. En este caso se distinguen unos de otros fácilmente en cuanto abren la boquita, ya que los extraterrestres no hablan inglés ni en broma.
¿QUIÉN ME HA ROBADO MIS PLATILLOS VOLANTES?
Qué gracioso es este señor. Desde luego se ha ganado el cielo después de que le llamaras nerd en la puta cara. Me ha encantado lo de la deformación profesional: no puede escuchar música porque la descompone!! Jajaja. Y lo de que la cinta se perdió me suena a excusa barata...
¡Bienvenidos a Raza Becaria! "Dale un blog y que se calle" fueron las palabras con las que mis jefes aprobaron este proyecto. Aquí hablaré de cultura (entre otras cosas), tratando de no resultar un sopor, para lo cual agradeceré infinitamente vuestra participación. Quejas, sugerencias e invitaciones de cumpleaños: ANABOYERO@GMAIL.COM
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