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"Doblar la servilleta" es una expresión muy gráfica similar a aquella que dice "a ese tío le quedan dos telediarios". Pues eso. Que con el título de este post quiero decir que Izquierda Unida tiene toda la pinta de irse al hoyo en cualquier momento. De finiquitar su existencia política, en resumen. Hablemos de ello.
Después del susto que acaba de darnos Anguita mi compañero Víctor me dijo en broma que podíamos afiliarnos a IU y remodelarla de cero. Montar un chiringuito bueno, una extrema izquierda (me encanta lo de extrema) que valga para algo. Yo le dije que estaría bastante bien, pero que lo veía difícil porque IU no es que se hunda, es que tiene organizado un zabuqueral en su seno de padre y muy señor mío.
En Izquierda Unida se dan cita ideologías muy diferentes. Aunque suene a risa en IU conviven estalinistas de lo más rancio con luchadores de toda la vida y happy flowers a lo Gaspi, preocupados más por que comamos verduritas y hagamos mucho el amor y no la guerra que por ir a alguna parte u ofrecerse como alternativa seria.
Y en el párrafo anterior, sin quererlo, quedan expuestos los grandes problemas de Izquierda Unida. Los que a mi juicio están llevando a la tumba a un partido que surgió como esperanza y como una alternativa seria, además de como una formación capaz de reunir suficientes diputados como para que otros grupos más grandes necesitasen a los rojeras.
Pero a lo que iba. Los problemas. El primero de ellos es la impresionante división interna. No ya en dos grupos, sino en tropecientos. Hasta los nacionalistas (qué raro) van por libre (para muestra un botón: Cataluña). Y el segundo la orientación. Cada uno de esos grupos creen que se debe orientar el partido tal y como ellos sugieren, y sus sugerencias son acongojantes: desde el establecimiento de planes quinquenales a lo Stalin a programas basados en la invasión de Iraq.
Próximamente IU dobla la servilleta (II), donde analizaremos los candidatos, las alternativas y el agujero donde acabará el partido.