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Siempre he imaginado el aparato de la censura personalizado en un señor encorvado de chaqueta raída, bigote ridículo y cierta calvicie mal disimulada por un pelo grasiento. Este hombre cobarde obedecía sumisamente los mandatos de un jefe corpulento –el Sistema- que señalaba con su dedo impasible lo que había que tachar o destruir, mientras el hombrecillo titubeaba y vendía el alma de su país murmurando asustado para sí “mi mujer, mis hijos”. George Orwell se imaginaba algo similar cuando en “1984” nos mostró una nueva y sofisticada cara de la censura que consistía no sólo en la capacidad de inventarte el presente… sino la osadía de reescribir el pasado.
Vale, pues ha pasado.
Más o menos. O sea, ha pasado lo más gordo: la parte de reescribir el pasado y quedarse tan ancho. Sin embargo, ese crimen ha perdido del todo su tono oscuro y polvoriento. Esta nueva censura rezuma buen rollo y tiene dos colores como pilares fundamentales: el fucsia y el azul celeste.
¿De qué coño estás hablando?, os preguntaréis, hartos de tanto adjetivo calificativo.
Hablo de que han sacado “Grease” remasterizada en plan karaoke. No “con subtítulos”, sino en plan karaoke hortera, con estrellitas, letras de diferentes tipos y tamaños: un despropósito. Una estética de carpeta de instituto de niña odiosa y repelente que adora los ositos, usa pintauñas con purpurina y escribe los exámenes de Selectividad con tinta morada. Las fans de Grease no somos así, nunca hemos sido así. Me siento insultada y herida en mi orgullo. Si al menos le hubieran dado un rollo cincuentero -rockabilly golondrinero, si me apuras- lo hubiera entendido. Pero esta mezcla de estilos más propia de un anuncio de "Polly Pocket" demuestra muy poco respeto a la hora de enfrentarse a un clásico de esta envergadura.
Pero eso no es lo peor.
Como decía antes, Grease ha sido víctima de la censura moralista. Y es que alguien que se cree que tiene unos principios muy limpios y la misión de construir un mundo mejor HA ELIMINADO TODOS LOS CIGARRILLOS DE LA PELÍCULA. Desde la mítica presentación de Danny Zucko (John Travolta) en la puerta de Rydell High girando chulesco la cabeza con el pitillo colgando… al momento en el que la encantadora pavisosa de Sandy Olsson (Olivia Newton John) se riza el pelo, se embute en licra y fuma para demostrarle a todo el mundo que ella también puede vivir al límite. ¡Se los han cargado! ¿Qué aplasta ahora con sus supertacones si no hay colilla? La historia, eso es lo que aplasta.
Estoy indignada. Entiendo que quieran acabar con los cigarrillos en las nuevas pelis, que eliminen esa referencia de lo guay históricamente unido al humo y al usar los dedos como palillos chinos, acepto que los adolescentes de High School Musical no lleven cajetillas en los bolsillos traseros de los vaqueros y que en su lugar los chicos se depilen el pecho y jueguen al baloncesto… pero de ahí a borrar el pasado hay un abismo. Esto crea un peligroso precedente: ¿van a reconstruir una nueva Bette Davis de aliento fresco?, ¿irán los malos de Mad Max con cinturón de seguridad y a un máximo de 120km/h?, ¿comerá Obélix palitos de zanahoria?, ¿convencerán a las generaciones futuras de que James Bond no bebía Martini sino Vichy catalán?
Esto es lo más grave que le ha pasado al cine desde que escogieron a un mofletudo pelirrojo para encarnar a Manolito Gafotas. Así te lo digo.
Joder, que post más divertido!!!!!
Jajajaja. Me ha encantado la forma de expresar tu cabreo. Sin duda esto se pone peligroso, la referencia a 1984 no podía ser más acertada, qué miedo!
Antes no había visto el vídeo, ahora sí. Estoy por empezar a fumar sólo por joder.
Comparto la indignación. Esa moralidad estúpida, esa castración, está bien para que cada uno la ejerza en su casa. Cuando se empieza a imponer a los demás, cómo decirlo, da asco. Te apoyo completamente en esta causa (para nada exagerada).
Este tipo de cosas son tan, pero tan lamentables, que resultan finalmente ridículas. En la nueva versión que hicieron en 2002 de E.T. el Extraterrestre, sustituyeron digitalmente las escopetas de unos polis que perseguían a los niños por walkie-talkies... tócate los cojones. Por mí, que las hubieran sustituido por piruletas, directamente. Por cierto, me he deshuevado con lo de Bette Davis con aliento fresco, chata.
¡Bienvenidos a Raza Becaria! "Dale un blog y que se calle" fueron las palabras con las que mis jefes aprobaron este proyecto. Aquí hablaré de cultura (entre otras cosas), tratando de no resultar un sopor, para lo cual agradeceré infinitamente vuestra participación. Quejas, sugerencias e invitaciones de cumpleaños: ANABOYERO@GMAIL.COM
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