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Siento de nuevo hacer hincapié en un tema escatológico, pero la actualidad me obliga a hacerlo. La noticia se lo merece: “El retrete de la Estación Espacial Internacional (ISS) ha estado una semana averiado”.
Esta noticia me plantea muchas preguntas. La primera, y quizá la más importante: ¿a quién se le averió el wáter por primera vez? ¿Por qué? ¿Cómo se dio cuenta? Lo peor de todo es que el pobre astronauta afectado no pudo salir corriendo hacia otro retrete porque no hay gravedad. Y si la avería se hubiera producido sin estar ningún astronauta presente, ¿cómo se dieron cuenta? ¿Empezaron las heces y los orines a levitar, paseándose dentro de la nave?
Dejando estas preguntas aparte, los astronautas tuvieron mucha suerte. Durante la reparación del inodoro pudieron utilizar el que tiene la nave Soyuz acoplada a la estación. El motivo real de la avería fue un atasco y tardaron nada más y nada menos que 7 días en solucionarlo. Teniendo en cuenta que ese retrete tiene 7 años de vida y que ya dejó de funcionar una vez, es para planteárselo.
El funcionamiento de un retrete espacial es de lo más moderno. Los líquidos (agua y orines) son reciclados gracias a un sistema de centrifugado que recupera casi el 95% del agua. Las partes más sólidas (heces), después de ser deshidratadas, pasan a formar parte de los desechos sólidos de la nave.
No en vano, la inversión en retretes por parte de la Nasa ha sido millonaria. El próximo inodoro se instalará en otoño y ha costado más de 20 millones de dólares. Con tal despilfarro de dinero sólo nos queda esperar que los astronautas estén cómodos en el nuevo retrete. La pena es que no tengan la prensa diaria mientras…
Me llamo Marc Redondo Fusté. Nací en Esplugues del Llobregat (Barcelona) un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. (ahora ya tengo moto, pero de momento solo un casco) Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv