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El post de hoy me gustaría dedicárselo a mi madre. Cuando yo era más adolescente que ahora y con algunos granitos en la cara, ella ya conocía mi pasión por el tiempo. Le encantaba escuchar la radio y siempre que estaba en casa tenía la televisión encendida. A la que oía que se acercaba lluvia o tormenta, me mandaba un sms de alerta. Aquellos mensajes eran muy tiernos y siempre acababan diciendo “si llueve mucho, aparca la moto y te paso a buscar con el coche”. Cómo la echo de menos.
Hablando de tormentas, hoy os quiero mostrar un tormentón de primera categoría. Se trata de una supercélula convectiva con un aditivo: polvo en suspensión. Si aquí en España a veces decimos que se hace de noche cuando llega una tormenta, préstale atención al vídeo.
Una supercélula es la clase de tormenta más destructiva. Va cargada de granizo, lluvia torrencial, vientos huracanados y relámpagos. Incluso de ellos suelen descolgarse tornados. Sus corrientes internas suelen ser brutales y llegan a sostener granizo de varios centímetros de diámetro. Las supercélulas pueden encontrarse aisladas o bien asociadas a una línea de tormentas.
No es habitual encontrarlas en España pero cuando las vemos nos quedamos con la boca abierta. Os paso el link de www.tiemposevero.es donde se hace un análisis muy bueno de una supercélula observada frente la costa de Barcelona. Contiene fotografías, radares y mapas de viento, entre otros. Claro ejemplo de lo cerca que tenemos hoy en día la información gracias a internet. Y es que en la red no sólo hay sexo. Hay otras cosas que también son muy interesantes.
Para acabar he realizado una pequeña encuesta en la redacción para saber qué haríamos en caso de ser el conductor del coche de este vídeo. El 50% dice que pararía el coche y daría la vuelta. El otro 50% dice que un momento, que está hablando con su madre por teléfono.
Me llamo Marc Redondo Fusté. Nací en Esplugues del Llobregat (Barcelona) un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. (ahora ya tengo moto, pero de momento solo un casco) Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv