Herodes 2008
Cuenta una leyenda a la que llaman Sagradas Escrituras que un rey de Judea, Galilea, Samaria e Idumea ordenó hace aproximadamente dos mil años la conocida como “Matanza de los Inocentes”. Herodes mandó asesinar a todos los niños recién nacidos de la región de Belén por temor a que ese tal Jesús convirtiera la primera Navidad en el comienzo del fin de su poder.
Dos mil navidades después, esos reinos de Judea, Galilea, Samaria e Idumea los ocupa en buena parte el Estado de Israel. Y al frente del mismo, un nuevo Consejo de Herodes armado con tecnología de vanguardia masacra a los niños a los que, después de muertos, unge con su estrella amparándose en lo que llaman su “ventaja moral”. La ventaja que les da, dicen, el responder al ataque deliberado contra sus civiles.
El Imperio Romano permitió a Herodes hacer y deshacer a su gusto en la región. Hoy, el César apoya desde su rancho de Crawford esta nueva matanza de los inocentes y concede carta blanca al Rey Herodes de 2008. Cree también en la ventaja moral, aunque esconda bajo la toga el resto de desventajas.
Después de exagerar en la Edad Media aquella matanza terrorista del siglo I, los historiadores creen que, de haberse realmente producido, no pudo dejar más de 15 ó 20 víctimas. El Herodes de hoy, en cambio, nunca tendrá suficiente mientras el emperador le siga aplaudiendo por ejercer el terrorismo contra el que dice luchar. Y aunque nosotros ahora recordemos con bromas aquel primer día de los inocentes, lo cierto es que, cuando la historia se repite, no tiene ninguna gracia.