imprimir
compartir

Quedarse en Madrid en Semana Santa no es tan horrible. Aquí también hay cosas buenas. Los daikiris de fresa del bar Picnic (cerca de la calle Pez) o la exposición de Francis Bacon que hay en el Museo del Prado son dos ejemplos. Yo he estado en ambos sitios, aunque en uno cuatro veces más que en el otro.
Hablemos de cuadros. Hace dos semanas no tenía ninguna idea sobre Francis Bacon y su obra así que aproveché lo de la exposición para acabar con mi ignorancia. Es curioso porque igual que me encanta ir al cine sin saber nada de la película (sólo el título y el cartel), con las exposiciones me pasa todo lo contrario: detesto enfrentarme a ellas sabiendo cero sobre lo que se expone, cuando hago eso me siento tan perdida como cuando me dejé caer por la zona de videoarte en el Reina Sofía. Y eso, aviso, es muy chungo.
Elegí un libro de Taschen que era ligero pero cargadito de explicaciones, lo que yo confiaba en que sería un pasaporte que me convertiría en una pseudo experta que disfrutaría de los cuadros de Bacon de manera totalmente constructiva. Lo compré y subrayé sus páginas durante mis múltiples viajes en transporte público y así me enteré de algunas cosas importantes (como de que Bacon lleva muerto desde 1992, por ejemplo) tipo: el pintor refugia a algunas de sus figuras en cajas volumétricas que lo separan del resto de la composición, o el pintor quiere dejar claro con sus títulos nada descriptivos que la pintura no está representando la realidad sino que simplemente es un cuadro. He de decir que no fue sencillo adquirir estos conocimientos porque el libro era un auténtico pestiño cargado de frases larguísimas y sin aplicación práctica, especulaciones, divagaciones… Un sopor hiperteórico de lo más infumable. Sin embargo, lo peor no fue eso. Lo peor fue llegar a la exposición y darme cuenta de que todo lo que yo había conseguido sacar en claro del libro ya lo había escrito en las paredes y a la vista de todo el mundo el comisario de la exposición. O sea que toda la gente allí sabía básicamente lo mismo que yo pero sin haberse dejado los 9 euros en el libro y sin haber tenido que separar con gran dificultad y admirable fuerza de voluntad el grano de la paja. Me dieron ganas de gritarles a todos: “Sí, pues que sepáis que yo he pasado gratis porque tengo tarjeta de prensa”. Me contuve, pero admito que reí satánicamente por dentro.
La exposición está hasta el 19 de abril y se exhiben un montón de cuadros impactantes que creo que merece la pena pasarse a ver. Además, alrededor del Prado siempre hay un montón de grupos de estudiantes con pantalón corto y mochilas que te miran como estudiando al típico madrileño y entonces tú sonríes para que se vayan con la sensación de que somos una ciudad súper maja porque, además, es verdad.
Hola a todos , yo solía ser simplemente checkin ' de este blog y realmente admiro la base del artículo, y no tienen nada que hacer , así que si alguien quiere tener un combo fascinante al respecto , por favor póngase en contacto conmigo en el AIM , mi identificar es Heather Smith
Gracias por resumirlo tan bien. Creo que voy a regresar aquí a menudo. Saludos cordiales.