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El otro día fui al cine a ver "Fantastic Mr. Fox", una película que tenía ganas de ver por dos razones de peso. Porque es de Wes Anderson ("Los Tenenbaums", "Academia Rushmore", "Life Aquatic") y porque de pequeña me leí “El Superzorro” (el cuento de Roald Dahl en el que se basa la película) y me encantó.
La película no es una adaptación estricta del libro. Hay un personaje nuevo que lo desestabiliza todo (el primo perfecto-pero-imposible-de-odiar) y, además, la trama deja de centrarse en la supervivencia de una familia hambrienta de zorros para complicarse con cuestiones sobre la autorrealización, esa preocupación virtual que empieza a martillear las cabezas de las personas cuando éstas tienen todas sus necesidades cubiertas. Es decir, el guión deja atrás un relato sobre animales para convertirse descaradamente en una historia de personas. Personas caracterizadas por zorros, zarigüeyas, conejos y tejones, pero con problemas tan humanos como lo es la necesidad de destacar.
Estéticamente, es una delicia. No sabría explicar con detalle el método de animación. Cierto es que empecé a preocuparme al principio sobre cómo estaría hecha, pero a los cinco minutos me desentendí de la cuestión tras haberme enamorado de unos personajes a quienes no me apetecía en absoluto diseccionar para saber si estaban hechos de pelo sintético o si había alguno producto de una gigantesca matriz binaria. Una buena película tiene eso, que no te permite salirte de la historia. De todos modos, como mi misión es ofrecer respuestas, en este enlace está el making of. La buena elección música, siendo de Wes Anderson, estaba garantizada: la banda sonora (disponible en Spotify) mezcla canciones con aires de los Estados Unidos rurales de los años pre rock and roll, con temas radiados con fuerza a partir de los sesenta (yo me quedo con esta canción de The Beach Boys). El resultado es espectacular, así que además aplaudir la habilidad de DJ Anderson, le reconoceré también el mérito a Alexandre Desplat, autor de la mitad de las canciones y con quien, por cierto, comparto fecha de cumpleaños.
No le estropeo a nadie el final si digo que la película se despide con un falso sentimiento de victoria. No es el típico desenlace esperanzador y tranquilizante de película infantil. A ver, los críos se irán con esa sensación, pero cuando la vuelvan a ver de mayores se darán cuenta de que es una imagen clarísima sobre las concesiones que los animales tienen que aceptar si quieren seguir viviendo en un mundo que cada vez se parece más a unos grandes almacenes.
PD: me flipó la escena del lobo.
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Ayer ví una recomendación tuya de hace tiempo: http://www.lasextanoticias.com/blogs/post/no__es_solo_un_espectaculo_de_monologos/16293, la obra "Cómico Bueno, cómico muerto", a los que además les hiciste una entrevista. Me divertí tanto y me lo pasé también que iré a este Fantastic Mr. Fox con los ojos cerrados. Bueno cuando llegue al cine los abriré.
Puessssss no iba a verla, las películas infantiles de este tipo actuales me producen un poco de urticaria a no ser que sean tipo Shrek. Pero después de leerte y decir que son ceros y unos con sentimiento que han estudiado arte drmaático... lo haré :-) Y es que... al igual que Sapo Y Sepo, tampoco leí el Superzorro de pequeño (qué infancia más dura, empiezo a pensar), pero nunca es tarde ;) gracias por esta entrada, siempre es bueno alimentar la cinefilia de uno con tan buenos argumentos!! PD: qué buen turrón!!
Fantastic Mrs Boyero, poco más que añadir. Cierto que la escena del lobo estuvo muy bien, pero ... no se .... yo me esperaba algo más ;( jaja Ana cada día te superas, como diría Mr Zoro, "hoy más que nunca diríase resplandeces!" ;-)
Envidia me das. Esta vez yo puedo decir eso. Porque Wes Anderson me parece maravilloso y Roald Dahl marcó mi infancia con la suya (lecturas recomendadas: "Boy" y "Volando solo"). Yo quiero verla, desde luego (desde que me enteré que existía esta película hará un par de años). La filmografía de Anderson me parece modélica (la última quizás menos perfecta, en mi modesta opinión), pues crear un universo tan peculiar, con esa madeja de constantes (el mar, la India, la muerte, la reconciliación, la familia), hoy en día en el que todo está muy visto es digno de alabar. Son películas que te llegan (al menos a mí). ++++++ Y en cuanto concierne a lo del final ni en los parámetros de Anderson o en los de Dahl el happy ending es sui géneris siempre. Cuando vaya ya te digo algo, Becaria.
¡Bienvenidos a Raza Becaria! "Dale un blog y que se calle" fueron las palabras con las que mis jefes aprobaron este proyecto. Aquí hablaré de cultura (entre otras cosas), tratando de no resultar un sopor, para lo cual agradeceré infinitamente vuestra participación. Quejas, sugerencias e invitaciones de cumpleaños: ANABOYERO@GMAIL.COM