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El estado de bienestar corre peligro, afirmación que a estas alturas de la película a nadie sorprende. Muchos occidentales están, incluso, dispuestos a perder derechos acumulados durante las últimas décadas con el fin de sobrevivir. A los ultraliberales no les importaría en absoluto la pérdida de todo esto, naturalmente. Consideran que el estado de bienestar es una creación reciente y artificial fundada en un momento extremadamente favorable. Y tienen razón sobre los cimientos originales del mismo (en parte). Lo que no significa que por ello haya que destruirlo en vez de reformarlo.
El estado de bienestar tal y como lo conocemos surge en Europa tras la Segunda Guerra Mundial (para más información sobre la época recomiendo Postguerra, de Tony Judt). Los participantes en el conflicto que habían quedado fuera del área de influencia soviética se encontraban con menos población, más destrozos, menos capacidad de recuperación, pocos recursos y peores relaciones que en décadas precedentes. Francia (especialmente) quería que Alemania pagase sus invasiones con indemnizaciones de guerra, pero Estados Unidos temía que hundir aún más a Alemania (Occidental) provocase la reaparición del terror autoritario.
Partiendo de este momento histórico, ¿qué fue necesario para que el estado de bienestar tal y como lo concebimos funcionase durante décadas? ¿Para que las naciones ingresaran sin freno dinero en las arcas públicas? Supongo que en lo esencial de los puntos siguientes estarán de acuerdo tanto los keynesianos como los liberales:
1.- Un nivel de vida previo bajo, ante el cual cualquier desarrollo económico supondría un crecimiento.
2.- Un aumento demográfico que, además, rejuvenece a la población, consiguiendo que la mayor parte de la sociedad occidental esté formada por trabajadores que cotizan.
3.- El plan Marshall, que volcó financiación con buenas condiciones sobre países pobres.
4.- Un enemigo al que impresionar (comunismo soviético) con el desarrollo occidental en lo que sería una guerra ideológica constante.
5.- La ausencia de productos en propiedad. Nadie tenía una lavadora en 1950. Todos podían conseguirla en los años siguientes. Todos tendieron a conseguir la lavadora y, por tanto, contribuyeron a la rentabilidad de las fábricas de lavadoras.
6.- Occidente había ganado una guerra. No tenía enemigos comerciales. Las colonias estaban en manos de las metrópolis o tratando de encontrar el equilibrio interno, por lo que no teníamos competidores. China salía de otra guerra y la URSS era un mundo aparte. Sólo estábamos Occidente y los tipos a los que habíamos explotado durante siglos.
A partir de 1970 estas condiciones dejaron de darse. Estábamos desarrollados, la población anciana había aumentado, teníamos que mantener a más gente con el dinero del estado de bienestar y, además, empezaban a surgir adversarios en el horizonte que hacían de nuestras economías algo menos rentable. Si a esto sumamos que la OPEP empezó a usar el petróleo como arma política se comprende que, por primera vez, las economías occidentales empezaran a decaer tras dos décadas paradisíacas.
Pero esto es un tema para el próximo 'zabuqueral' de la serie sobre la historia del estado de bienestar. Próximamente, en El Zabuqueral, Estado de Bienestar II. Los años en que vivimos peligrosamente.
¡¡¡ Bravo por este Post !!!
El petroleo como arma política se ha usado siempre amigo. Tal vez deberíamos someternos a un test de codicia.
¿Tal vez hemos sido todos demasiados incautos?
La clave esta en la caída intencionada del Estado en los asuntos públicos.
Gracias David por citar a Tony Judt, gran historiador, intelectual, politólogo que nos hace comprender con sus libros que hemos entrado en una "época del olvido". Recomiendo su libro: "Sobre el olvidado Siglo XX".
Un zabuqueral es un lugar lleno de complicaciones, donde el fango te llega hasta las rodillas, los mosquitos te sorben las venas y la orientación es casi imposible. Y eso es precisamente lo que ha sido, desde tiempos inmemoriales, el mundillo político español. Este blog surge como un intento de inmersión suicida en ese zabuqueral, canalizando al mismo tiempo frustraciones infantiles del autor y sirviendo como terapia para superar una serie de traumas políticos típicamente españoles con todo el sentido del humor posible. CORREO: dmartin@snoticias.tv