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ETA ha golpeado de nuevo Mallorca. Lo hizo poco después de asumir la autoría del atentado que acabó con dos guardias civiles y del que destrozó una Casa Cuartel. Precisamente cuando hizo este anuncio surgió un debate entre algunos de nosotros: ¿debemos dar bola a cualquier chorrada que diga ETA?
La respuesta a esta pregunta es complicada. Por un lado cualquier información sobre ETA incluye necesariamente dar publicidad a la banda, mostrar que pese a todos los golpes que recibe y pese a que en principio parece estar muriéndose sigue presente. Por otro ocultar que ETA ha asumido la autoría de un atentado supone obviar una información que, aunque no sea decisiva, no deja de ser importante. Para apoyar esto voy a volver al 11-M, del que se desmarcaron claramente los terroristas patrios (aunque les joda lo de patrios y aunque les joda a los conspiranoicos).
Lo que no soy es partidario de informar sobre ETA cuando se tira un pedo, o cuando dice en Gara que Euskadi debe ser libre. Libre de qué, me pregunto. Si en principio es tan libre como Badajoz, creo yo. De todas maneras y pese a todo lo escrito no deja de ser complicado decidir dónde está el límite y supongo que todos somos conscientes de que la decisión final variará dependiendo del periodista que esté al mando en un momento dado.
El debate del que hablaba se interrumpió y después surgió otro cuando estallaron las bombas. Básicamente consistió en discutir si los etarras son "más buenos" cuando ponen una bomba pero avisan, como este domingo. Aquí creo que la mayoría lo tenemos clarísimo: son tan perversos como cuando matan. E incluso, si lo miramos desde cierta perspectiva, más retorcidos.
Porque mediante estos "mensajes" en forma de "bombas advertencia" los etarras, aparte de gritarnos que siguen vivos, quieren hacernos creer que no matan a inocentes, que su lucha se produce sin "excesiva violencia" y nos meten entre los ojos un mensaje de reivindicación sin sangre que es completamente falso.
No son los buenos, avisen o no. Siguen siendo un enemigo que, pese a sus últimos movimientos, se está maunque sea muy lentamente.
Un zabuqueral es un lugar lleno de complicaciones, donde el fango te llega hasta las rodillas, los mosquitos te sorben las venas y la orientación es casi imposible. Y eso es precisamente lo que ha sido, desde tiempos inmemoriales, el mundillo político español. Este blog surge como un intento de inmersión suicida en ese zabuqueral, canalizando al mismo tiempo frustraciones infantiles del autor y sirviendo como terapia para superar una serie de traumas políticos típicamente españoles con todo el sentido del humor posible. CORREO: dmartin@snoticias.tv
Blog de Sociedad