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16:50h. Toda la redacción de informativos preparando la reunión de la tarde. En los monitores de televisión, las agencias de noticias: Atlas, Reuters, APTN… y el canal enemigo: Cuatro. Nuestra selección de fútbol ya estaba calentando para el partido contra Suecia de la Eurocopa. Y como los del tiempo siempre estamos en las nubes, ni partido de España, ni agencias, ni hostias. Javier y yo “in connection” con la nariz pegada a la pantalla del ordenador viendo llegar el Discovery en directo.
Pedimos permiso para no entrar en la reunión. Las únicas noticias del tiempo seguían siendo las inundaciones en los EEUU, más terremotos en China y Japón y las temperaturas tórridas de Andalucía. Era mucho más importante ver en directo cómo se podía estrellar el Discovery,
Tras comprobar con decepción en www.heavens-above.com que desde Madrid no podríamos ver pasar el trasbordador espacial encima de nuestras cabezas en el proceso de aterrizaje, decidí entrar en la web de la NasaTv. De repente se empieza a oír una comunicación, al estilo conversación telefónica, entre la base de la NASA en tierra y los tripulantes del Discovery. A los tres segundos, imágenes del cielo azul. La retransmisión era en riguroso directo, con la comunicación tierra-Discovery en abierto, e incluso con comentarista. La calidad de imagen excelente y sin cortes de conexión.
La primera imagen del trasbordador hizo que Javier y yo nos acercáramos más aún a la pantalla. El zoom de las cámaras de la retransmisión al máximo hacía que el Discovery se desenfocara de vez en cuando. La comunicación entre la nave y tierra nos iba diciendo a qué altura estaban y a cuántos minutos del aterrizaje. Pudimos disfrutar de más de un ángulo de visión, contando incluso con una cámara subjetiva frontal de la nave.
Una vez aterrizó en la pista, mezcla de alegría y decepción. Alegría por el milagro de hacer aterrizar de forma tan precisa un aparato de tal magnitud sin motor y sólo planeando. Decepción por no haber visto estrellarse la nave en directo. Todo fue perfecto. Demasiado. Algo imprevisto, algo de emoción, no hubiera estado mal.
Me llamo Marc Redondo Fusté. Nací en Esplugues del Llobregat (Barcelona) un gélido mes de enero gracias a los fenómenos de la contracción y la dilatación. La gravedad tiró al suelo mi primer termómetro con una aceleración de 9,81 metros por segundo al cuadrado. A los 14 años empecé a practicar con la fricción. El día siguiente a mi primera borrachera comprobé lo que es la deshidratación. Cuando recibí mi primer beso experimenté lo que es una reacción exotérmica. El primer examen en la universidad de física me lo pasé mirando por la ventana cómo nevaba y quedé ingrávido, es decir, suspendido. Tras años de estudios de campo he llegado a la conclusión de que se liga más con una motocicleta de 49 centímetros cúbicos que invitando a las chicas a ver las estrellas; como no tengo moto, aquí hablaré de ciencia como no nos la enseñaron en el colegio, y de estrellas, por si hay alguna despistada. (ahora ya tengo moto, pero de momento solo un casco) Y si no puedes dormir porque una pregunta te ronda por la cabeza, mándame un e-mail a mredondo@snoticias.tv
Blog de Sociedad